Moscú - Los reveses sufridos por el Ejército ruso en el este de Ucrania, calificados de “preocupantes”, “deprimentes” y hasta de “traición”, inquietan a los halcones en Moscú, que ahora cuestionan públicamente la estrategia del Kremlin.
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Las críticas acorralan como nunca a Putin tras las recientes derrotas en Ucrania
La retirada en el este del país invadido fue explicada como un reagrupamiento de fuerzas. Pero la sociedad presta atención a los cuestionamientos de referentes nacionalistas, favorables a la guerra.
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El portavoz de Vladímir Putin, Dimitri Peskov, llamó ayer a quienes expresan críticas a “tener mucho cuidado” y permanecer “en el marco de la ley”, que castiga severamente a quienes “desacreditan” al Ejército.
“Es comprensible que la opinión pública reaccione en forma emotiva, pero los rusos apoyan al presidente y la sociedad está sólida en torno a las decisiones que toma el jefe de Estado”, añadió.
El vocero advirtió a quienes critican la operación militar que “mientras los puntos de vista permanezcan en el ámbito de la ley, son pluralismo, pero la frontera (con el delito de criticar al Ejército) es muy delgada y es necesario estar muy atentados”.
Estas advertencias responden a la avalancha de reacciones, en ocasiones virulentas, que desató la retirada de las fuerzas rusas de la región ucraniana de Járkov por la contraofensiva de Kiev.
El ministerio de Defensa desmintió que se haya producido una debacle, calificando la retirada de “reagrupamiento” de sus fuerzas. Pero incluso las cadenas de televisión estatales, fieles sostenes de Putin, no pudieron ocultar la preocupación.
Tras la toma el sábado de la ciudad de Balakliya por parte de las fuerzas ucranianas, Vladímir Soloviev, uno de los principales portavoces oficiales, admitió que la situación es “grave, difícil”.
Mientras, editorialistas, analistas, blogueros influyentes y funcionarios favorables de la ofensiva en Ucrania aumentaron las críticas en los estudios de televisión y en las redes sociales, algo inconcebible hasta ahora.
El dirigente checheno Ramzan Kadirov, partidario de la línea dura en Ucrania, criticó los “errores” cometidos, a su parecer, por los generales rusos en un mensaje de voz enviado el domingo a sus 2,4 millones de abonados en Telegram.
“Si no se producen cambios hoy o mañana en la forma de llevar a cabo la operación militar especial, tendré que contactar a quienes se encuentran al mando del ministerio de Defensa y del país para explicarles cuál es la situación sobre el terreno”, afirmó ayer.
Entre la oposición política, golpeada por la represión interna que acompaña la ofensiva en Ucrania, las críticas también de multiplicaron. En San Petersburgo, responsables locales llamaron al Parlamento a lanzar un proceso de destitución contra Putin, aunque este no tenga ninguna opción de salir adelante. Con todo, la novedad actual reside en la multiplicación de críticas procedentes de los círculos nacionalistas rusos.
Impacto
La fulgurante contraofensiva ucraniana provocó asombro, sobre todo porque no se trata del primer revés de las tropas rusas, que debieron retirarse de la región de Kiev en marzo y perdieron su buque insignia en el mar Negro en abril.
Para Egor Jolmogorov, analista favorable a la ofensiva, solo hay dos explicaciones posibles: o Rusia ha sido “traicionada” o su ejército no está “apto para el combate”.
“Es absolutamente imposible vencer a Ucrania con los recursos con los que Rusia intenta combatir, con métodos de guerra colonial donde solo se utilizan profesionales y mercenarios, sin movilización” de otras fuerzas, lanzó en un debate televisado el exdiputado Boris Nadeyin.
Ante las dificultades, los más tenaces defensores de la ofensiva urgen ahora al Kremlin a subir la presión militar.
El bloguero Maxim Fomin, seguido por más de 400.000 personas en Telegram, sugirió “un ataque nuclear de advertencia” en la isla de las Serpientes, en el mar Negro, del que las fueras rusas se retiraron en julio.
La pregunta que se plantea, tenida cuenta que las autoridades han encarcelado o empujado al exilio a la mayor parte de figuras de la oposición liberal, es si esta avalancha de críticas representa una amenaza para Putin.
Para Tatiana Stanovaia, fundadora del centro de análisis político independiente R. Politik, el riesgo en este momento para el presidente es muy limitado. Sin embargo, si la situación en el frente se degrada aun más “con más pérdidas, derrotas o una retirada”, la relación entre “esos ‘patriotas’ y las autoridades se verán seriamente puestas a prueba”, dijo.
El perfil de los nuevos detractores podría complicar la represión, subraya la experta, ya que, a diferencia de los liberales, una oposición “patriótica” podría ser “percibida como legítima” en el país.
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