IVA a la leche: un proyecto que busca unificar el gravamen y en algunos casos hasta reducirlo

Desde hace muchos años en nuestro país en la Ley 23.349 de Impuesto al Valor Agregado en el articulo 7, más exactamente en su inciso f), se encuentra expresamente exenta “ la leche fluida, entera o descremada, sin aditivo”. Eso debe entenderse por leche fluida, que es básicamente la leche líquida y sin aditivos, es decir solo pasteurización que la vuelve consumible por los seres humanos sin riesgo de generar enfermedad o trastorno alguno.

Con todo lo anterior entonces debemos decir que todas las leches que consumimos, tanto vitaminizada o con componentes como hierro o calcio, abonan el 21% de IVA en forma histórica en nuestro país, lo cual no es solo por lo que dice la ley en sí misma sino también lo cual es plenamente verificable si tenemos las posibilidad de revisar tickets/factura A de los distintos supermercado con fecha anterior al 14 de agosto de 2019. Por lo cual, solo a manera de ejemplo la misma leche que al 13 de agosto estaba a $45 pasó a valer desde el 15 del mismo mes $37.19. esos $7.81 corresponden al 21% de aplicación con el IVA total.

Bien, el 14 de agosto de 2019, mediante el DNU dictado por el Gobierno anterior luego de sacar 15 puntos en contra de diferencia en las elecciones PASO, se decretó eliminar el IVA a 11 familias de productos de consumo básico, conocido como “Precios esenciales”. Pero, el mismo Gobierno nunca quiso tratar como proyecto de ley, el presentado por el Frente Renovador en 2017, incluso poseyendo dicho proyecto la cantidad de firmas necesarias en todo el país. Ese proyecto, conocido como “Bajemos los precios”, contemplaba la eliminación del IVA a 16 familias de productos de consumo básico.

Si tenemos que ingresar a lo estrictamente legal, la Constitución Nacional establece en su artículo 99 que todas las reformas al sistema tributario nacional deben ser ingresadas mediante la Cámara de Diputados de la Nación y al realizarlo por DNU lo vuelve ilegal. Esto motivó que el reclamo judicial de las gobernaciones se convirtiera en sentencia para que el Estado nacional los resarciera por la baja de la recaudación del impuesto afectado, más sabiendo que incide directamente en la Coparticipación Federal de Impuestos como consecuencia de que el IVA es plenamente incluido en ella.

Ese DNU terminó su aplicación el 31 de diciembre de 2019. El corolario de la finalización del DNU fue que el actual Gobierno para evitar que se traslade el 21% del IVA al precio final de la leche otorgó desde ese momento a la fecha compensaciones y permitió, a su vez, pequeños incrementos en el resto de los productos lácteos. Aunque en realidad el precio de la leche larga vida en cartón de 1 litro pasó de ser $37.19 el 15 de agosto de 2019 a $48 el 2 de enero de 2020 y hoy esa misma leche se encuentra en los $56.15; o sea, para aclararlo todavía más: su valor subió cerca del 50% en un año, con una inflación interanual del 42.5% sin IVA. Para entenderlo mejor: actualmente la leche entera o descremada con vitaminas A y D, pasteurizada, se encuentra con el gravamen del 21% de IVA. El proyecto de ley que impulsa el Gobierno, es para llevar al 10,5% a todos los tipos del leche, para unificarlos. Puesto que no modifica la exención del art. 7 inciso f de la Ley. El tema es que los productores y cadenas de comercialización van a tratar de trasladarlo al consumidor final, para lo cual sería loable que desde la Secretaría de Comercio se formalice un acuerdo con esos formadores de precios en el que se comprometan a no aumentar los valores de las leches, de mínima hasta marzo de 2021 como consecuencia de los compensaciones recibidas desde enero de este año y el aumento permitido de los precios del resto de la cadena láctea.

(*) Economista y Tributarista

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