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9 de octubre 2022 - 00:00

Cómo cuidar el acolchado antes de guardarlo

Con la llegada de la primavera y los días de calor es bueno conocer los consejos para cuidar el acolchado y prolongar su vida útil. 

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Hay que asegurarse de que el acolchado esté bien seco ya que si llega a tener algo de humedad en su interior, puede arruinar el tejido y generar malos olores.

Llegó la primavera y con ella los días soleados con temperaturas agradables y perfectas para disfrutar del calorcito que avecina, pero ¿qué hacemos con la ropa de cama que ya nos resulta incómoda y termina en el piso a la hora de dormir? Si, ya es hora de guardarla!. Pero antes de ese paso, es bueno conocer los consejos para cuidar el acolchado y prolongar su vida útil.

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“Debemos anticiparnos a la limpieza y guardado del acolchado, ya que no es el mismo que usamos durante el verano, por eso debemos asegurarnos de contar con una guarda adecuada, para poder aprovecharlo el próximo año”, comenta Armen Karapetian fundador de Duvet Home.

Uno de los primeros pasos es retirar el acolchado de la cama y sacudirlo en el exterior para eliminar pelos de mascotas y otras suciedades. Y si se puede es bueno tenderlo sobre una soga y golpearlo de ambos lados para terminar el sacudido.

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Ahora está listo para ser lavado, pero primero ten en cuenta que si bien los edredones y acolchados se consideran ropa de cama, no necesitan ser lavados con la misma frecuencia que las sábanas y fundas de almohadas. Por eso con lavarlo una o dos veces al año es suficiente. Es decir, para los cambios de estación.

Cómo lavarlo

La opción rápida y sencilla es la tintorería. Si el acolchado perdió su etiqueta o nunca la tuvo, podés indicarle a quien lo reciba de qué material está hecho y cuál es el relleno.

La otra opción es hacerlo en casa con nuestro amigo el lavarropas. Pero no olvides conocer la capacidad de tu equipo, puede que no soporte el tamaño de tu acolchado. Y recordá no mezclarlo con otras prendas.

Antes de ponerlo a lavar asegúrate de que el acolchado no tenga ningún corte, así vas a evitar que pierda relleno en el lavado. Podés meterlo en el lavarropas utilizando jabón suave, el programa de ropa delicada y siempre con agua fría.

Cómo secarlo

Lo ideal es dejarlo secando al aire libre pero sin que le pegue el sol de manera directa para que no se arruine. Antes de colgarlo, podés agitarlo un poco para que no se apelmace y quede bien esponjoso.

Antes de guardarlo

Hay que asegurarse de que esté bien seco ya que si llega a tener algo de humedad en su interior, puede arruinar el tejido y generar malos olores. Por este mismo motivo tampoco lo rocíes con perfume, para que no quede líquido dentro del lugar de guardado.

Cuando ya está completamente seco, doblamos prolijamente en partes iguales y guardamos con una bolsita de tela y unas flores de lavanda dentro, para protegerlo de las polillas de manera natural. También se puede usar laurel, o bolitas de naftalina, aunque el primero es menos efectivo y las segundas dejan un indeseable olor en las prendas y en los blancos que guardamos.

Para evitar que esté en contacto con bichos, olores externos y la humedad del ambiente, lo mejor es guardarlo en bolsas de vacío. Se consiguen en cualquier bazar y son súper fáciles de cerrar, solamente necesitás una aspiradora y listo, queda más protegido.

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