La muestra "Cuerpo Textil" de la extraordinaria artista colombiana Olga de Amaral se acaba de inaugurar bajo la curaduría de Marie Perennes y María Amalia García en el Museo Malba y se extenderá hasta el 11 de Mayo.
"Cuerpo Textil", la muestra de Olga de Amaral en el Malba
En el Malba, Olga de Amaral despliega seis décadas de arte textil: oro, arquitectura y memoria ancestral en una muestra que deslumbra hasta el 11 de mayo.
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Obras monumentales (1969-72) de impronta arquitectónica que dinamizan el espacio y reivindican al tapiz como presencia y no como ornamento.
Nacida en 1932 estudió Dibujo Arquitectónico en Cundinamarca y en 1952 se trasladó a Estados Unidos para formarse en la Academia Cranbrook (Michigan) y con la finlandesa- estadounidense Marianne Strengell. En los 60 y 70 trabaja con Magdalena Abakanowicz y Sheila Hicks.
A la muestra del Malba se ingresa a la serie “Brumas”, 9 obras que remiten al arte óptico y cinético de Jesús Rafael Soto, hecho que Amaral descubre en un viaje a Estados Unidos cuando la abstracción geométrica constituía una suerte de boom artístico. Las obras están suspendidas en el espacio, realizadas en hilos de algodón recubiertos de gesso y pintados con acrílico.
El montaje, una puesta en escena deslumbrante, nos va llevando por distintas series, entre ellas, “Muros tejidos”, obras monumentales, realizados entre 1969-72 y que tienen la virtud de dinamizar el espacio por su influencia arquitectónica. En sus palabras “el espacio tiene mucho que ver con la tapicería, mis tapices pertenecen a las paredes, quiero que sean una presencia y no una intromisión”.
Su deseo era también que fueran transparentes y el realizado con polietileno “Luz blanca” (1969) así lo demuestra. La serie “Entrelazados”, trenzados aparentes o “tejeduría con ranura”, tejidas en una sola estructura continua, son obras complejas por los cruces entre lazos e hilos. Comienza a utilizar crin de caballo a mediados de los 60.
Otra serie “Gran Muro” es también de grandes dimensiones y fueron tejidos con la colaboración de sus asistentes. Estos módulos pre tejidos le permitieron ampliar la escala y utilizar lana virgen, crin de caballo, y el fique que le aportaban luminosidad y brillo. Amaral creó entre 1973 y 1976 una obra para Peachtree Plaza Hotel en Atlanta, y uno de sus módulos pertenece a la Colección Constantini que se exhibe en esta exposición.
Se presentan “Estelas”, iniciada en 1996, setenta piezas de las que se exhiben siete. Obras doradas, rígidas, recubiertas por una espesa capa de gesso, pintura acrílica, hojas de oro. Obras que nos conectan con historias ancestrales, mitos, leyendas. Evocan estelas funerarias de culturas antiguas americanas y como se señala en uno de los textos de sala , en particular la de San Agustin (Departamento del Huila, Colombia).
Olga de Amaral se inspiró hacia los 80 en la técnica del dorado que también abreva en el pasado, la orfebrería Muisca, de carácter ceremonial, los retablos de las iglesias coloniales de los siglos XVII y XVIII así como la técnica japonesa de reparación de cerámica llamada kintsugi, cuya filosofía es aceptar la imperfección lo que ayudó a una gran transformación de su obra.
Muestra imperdible que tiene, en cierta forma, puntos de contacto con su primera muestra retrospectiva en Europa realizada en la Fundación Cartier (París) en 2024.
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