El telescopio espacial James Webb, considerado el observatorio más potente del mundo, celebra su tercer aniversario con un hallazgo deslumbrante: imágenes infrarrojas que atraviesan la densa nube de polvo de la nebulosa Pata de Gato (NGC 6334), una de las regiones de formación estelar más activas de nuestra galaxia.
El telescopio James Webb revela estrellas jóvenes ocultas en la nebulosa Pata de Gato
El telescopio espacial James Webb celebró su tercer aniversario con imágenes inéditas de la nebulosa Pata de Gato. Descubrí cómo reveló estrellas masivas en formación que antes permanecían ocultas.
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La nebulosa Pata de Gato se vuelve así un laboratorio natural para comprender el ciclo de vida de las estrellas y, en última instancia, el origen de sistemas como el nuestro.
Gracias a su cámara de infrarrojo cercano (NIRCam), Webb logró enfocar con precisión una de las “almohadillas” de esta nebulosa ubicada a 4.000 años luz en la constelación de Escorpio. Lo que encontró allí fascina a los astrónomos: mini núcleos de formación estelar, esculpidos por jóvenes estrellas masivas que moldean el gas y el polvo circundante.
Detalles nunca antes vistos: lo que Webb hace posible
Para entender la magnitud de este avance, basta recordar que misiones previas como Hubble o el retirado telescopio Spitzer ya habían fotografiado la Pata de Gato, pero sin alcanzar el nivel de detalle actual.
“Tres años después de iniciar operaciones, Webb sigue cumpliendo su misión: revelar aspectos del universo que antes estaban ocultos”, destacó Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la NASA.
Esta observación es clave para estudiar cómo una nube molecular se transforma en estrellas masivas, un proceso complejo del que aún quedan muchos misterios por resolver.
El legado de Webb y las nuevas preguntas
Cada imagen del Webb abre una puerta a nuevos interrogantes. Según Domagal-Goldman, lo descubierto con la Pata de Gato impulsa futuras misiones como el telescopio espacial Nancy Grace Roman, que explorará la materia oscura, y el Observatorio de Mundos Habitables, diseñado para buscar señales de vida en planetas similares a la Tierra.
En esta nueva mirada, las estrellas jóvenes y explosivas, tan brillantes como efímeras, muestran cómo alteran la nube que las vio nacer. Su intensa radiación y vientos estelares disipan el gas y polvo, deteniendo la formación estelar en la zona a lo largo del tiempo.
Un vistazo a nuestro lugar en el cosmos
La nebulosa Pata de Gato se vuelve así un laboratorio natural para comprender el ciclo de vida de las estrellas y, en última instancia, el origen de sistemas como el nuestro.
El James Webb, desarrollado por la NASA junto a la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), seguirá ampliando nuestra visión del universo, de mundos cercanos a galaxias remotas.
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