En Año Nuevo, ¿disfrutar la comida o estar alerta?
No se trata de privarse o de leer artículos acerca de cómo desintoxicarnos después de estos días sino de tomar conciencia de lo que cada uno decidió que va a comer.
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La pandemia continuará, queda en nosotros dejarla afuera de nuestro refugio, nuestro hogar, manteniendo los cuidados, pero no extremando los pensamientos.
Se acercan los festejos de Año Nuevo, donde las emociones están a flor de piel y la principal compañía que queremos tener al lado es la de nuestros seres queridos y amigos.
Estas fiestas serán diferentes a otras, seguro. Todos queremos despedir este año que se hizo eterno pero que, a la vez, se nos fue entre los dedos. La pandemia continuará, queda en nosotros dejarla afuera de nuestro refugio, nuestro hogar, manteniendo los cuidados, pero no extremando los pensamientos.
Y, como las emociones repercuten en nuestra selección de alimentos, durante las fiestas no se trata de privarse o de leer artículos acerca de cómo desintoxicarnos después de estos días sino de tomar conciencia de lo que cada uno decidió que va a comer, es decir, saber lo que contiene cada uno de esos “pequeños pedazos” que decidimos meternos en la boca tras una comida que, de por sí, ya es abundante. Y, una vez sabido esto, elegir qué cantidad y de qué forma queremos comerlo. Mi idea a transmitir es que, cuando vas a comer que no sea porque es lo que “toca”, sino porque lo elegiste y lo decidiste, querés hacerlo y disfrutar del momento.
Alimentarnos no es sólo una necesidad fisiológica, sino que también es una parte muy importante de nuestra sociedad, cultura y familia. Es por ello que muchos alimentos nos producen ciertas sensaciones placenteras, más allá de llenarnos la panza. Pero, a su vez, comer puede ser un placer por razones químicas. Nuestro cerebro libera dopamina, la hormona relacionada con el placer.
Suele ocurrir con los alimentos altamente palatables, que son los que solemos comer en familia y en celebraciones. Por eso, durante las fiestas es importante conectar con eso, con aquellas emociones, y disfrutar de cada bocado, haciéndolo sin culpas. La comida es un placer del cual se nos hace difícil prescindir así que disfrutemos.
En las fiestas se pone todo sobre la mesa y no es sólo comida, es la alegría de ver al familiar que no veías, de compartir la ilusión de los pequeños, de conversar con algunos parientes con los que tenías conflictos o de extrañar algunos que no están y aparecen aquellos conflictos que quizá, durante el día a día vamos tapando, pero que, en estos momentos, no podemos ocultar y muchas veces nos generan incertidumbre y ansiedad.
Al mismo tiempo, es frecuente que en esta época del año afloren trastornos depresivos y tristeza. Estos pueden generar trastornos afectivos estacionales, pero mientras nos permitan seguir con nuestra vida y nuestra rutina y no se instalen, no tenemos por qué preocuparnos, pero sí ocuparnos de gestionarlos. Si nos nutrimos de buenos hábitos emocionales, alimentarios y cuidamos de nuestras fiestas sin excesos y con inteligencia emocional, podremos pasar estas fechas sin secuelas.
Consejos para controlar la ansiedad en las fiestas
- Pensar si necesitamos tener una organización y un registro de nuestra alimentación sólo para estos días de festejos.
- Comer con conciencia. Elegir los alimentos que más nos gusten y nos produzcan placer. Esto va a hacer que comamos con conciencia sabiendo lo que elegimos.
- Tengamos presente cuándo empezar y cuándo parar, no es la última cena.
- Disfrutar de la reunión, de ver a la familia, de las charlas.
- Si ese día tengo alguna emoción negativa, detectarla y preguntarme qué me pasa.
(*) Médica especialista en obesidad y psiconutrición, MN 121757




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