La compañía islandesa Atlantic Leather se dedica desde 1994 a procesar pieles de pescado. La única curtiembre de este estilo de todo Europa vio el negocio mucho antes que el resto y hoy disfruta de estar en la cresta de la ola por producir el nuevo producto fetiche de la marcas de lujo.
La empresa trabaja pieles de salmón, perca, bacalao y pez lobo. Un total de 19 empleados producen 10.000 pieles al mes, lo que nutre al negocio de la moda y le da más empleo a la industria pesquera.
A diferencia del cuero de vaca, el de pescado tiene un proceso de curado más ecológico. El proceso se realiza con energía geotérmica y el agua que se emplea en el proceso se reutiliza hasta nueve veces.
Atlantic Leather tiene en su cartera a clientes como Jimmy Choo, Dior y Ferragamo. Esto es debido a que las fibras que hay en el cuero del pescado hacen que el producto sea más durable y fuerte. Además, reemplaza estéticamente al cuero de cocodrilo.
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