19 de febrero 2026 - 10:30

Por qué aparecen gorgojos en la harina durante el verano y cómo evitarlos

El calor y la humedad pueden convertir la alacena en un foco de problemas si no se toman recaudos simples con los alimentos secos.

El calor del verano puede generar cambios inesperados en la despensa si no se controlan las condiciones de almacenamiento.

El calor del verano puede generar cambios inesperados en la despensa si no se controlan las condiciones de almacenamiento.

Pixabay

El verano acelera un problema típico de despensa: las plagas de alimentos almacenados. En control hogareño se repite una regla simple: cuanto más cálido el ambiente, más rápido se activa el ciclo de vida de muchos insectos. Por eso la harina suele “sorprender” justo en esta época.

Aunque parezca que aparecen de un día para el otro, los gorgojos muchas veces llegan “escondidos” desde antes: los huevos o larvas pueden venir en el producto y eclosionar cuando encuentran buenas condiciones. Si a eso se suma una alacena con migas, envases abiertos o poca ventilación, el combo queda servido.

gorgojos
En verano, el aumento de temperatura acelera el ciclo de estos insectos y facilita que aparezcan en algunos productos de la cocina

En verano, el aumento de temperatura acelera el ciclo de estos insectos y facilita que aparezcan en algunos productos de la cocina

Qué son los gorgojos

Los gorgojos son insectos pequeños que se alimentan de productos vegetales y se asocian a granos, harinas, legumbres y pastas. En la cocina, la molestia no es solo verlos: también degradan la calidad del alimento porque lo contaminan a medida que se desarrollan.

Su ciclo suele ocurrir dentro del propio paquete o recipiente. Ahí depositan huevos, nacen larvas y se alimentan del grano o la harina hasta completar el proceso, lo que explica por qué a veces el envase parece “intacto”, pero igual hay actividad adentro.

Por qué aparecen los gorgojos en la cocina

Una causa frecuente es la contaminación previa: algunos productos ya traen huevos o larvas desde la cosecha y, cuando el ambiente acompaña, el problema se hace visible. En meses cálidos, ese salto se nota más rápido.

La otra pata está en casa: almacenamiento flojo y limpieza insuficiente. Temperaturas altas, humedad en la alacena y restos de comida crean un escenario ideal para que se reproduzcan. Además, si un paquete queda abierto, puede facilitar que la plaga se traslade a otros alimentos cercanos.

Cómo prevenir y eliminar los gorgojos

Si ya aparecieron, conviene actuar sin vueltas: revisar la despensa y descartar lo que muestre señales claras de infestación. Para cortar el ciclo, el frío ayuda: llevar algunos productos al freezer por un par de días elimina huevos y larvas, siempre que después se sequen bien si hubo lavado.

Para prevenir, el hábito que más rinde es el almacenamiento hermético. Pasar harinas, arroz y legumbres a frascos con tapa ajustada reduce el riesgo de entrada y de “contagio” entre paquetes. Y si querés sumar un refuerzo simple, mantener la alacena seca, limpiar con agua caliente y terminar con vinagre blanco deja menos chances para que se instalen.

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