28 de febrero 2026 - 16:30

Reaparece el "Hada Rosa", más conocido como Pichiciego, en Ñacuñán: un hallazgo clave para la conservación en Mendoza

El raro mamífero fue visto en la zona protegida y este hecho refuerza la importancia de cuidar la biodiversidad local.

Una de las especies más inusuales del país fue vista hace poco y eso es un buen indicador para el ecosistema.

Una de las especies más inusuales del país fue vista hace poco y eso es un buen indicador para el ecosistema.

Gentileza - Steemit

Un reciente avistamiento de esta pequeña especie volvió a poner el foco en la protección de los ambientes áridos del centro-oeste argentino. Tanto guardaparques, como vecinos, confirmaron su presencia dentro de un área natural que actualmente se encuentra bajo resguardo oficial.

La noticia generó interés en el ámbito científico provincial, ya que no se trata de un animal fácil de detectar y cada testimonio de alguien que lo observe aporta información valiosa sobre el estado del entorno donde vive.

Pichiciego menor

¿Qué es el pichiciego menor y por qué lo llaman "hada rosa"?

El pichiciego menor, cuyo nombre científico es Chlamyphorus truncatus, es el armadillo más chico del planeta. Mide entre 7 y 11 centímetros y posee un caparazón rosa que le dio el apodo popular de "hada rosa".

Su conducta es mayormente nocturna y pasa casi toda su vida bajo tierra. Excava túneles en suelos arenosos donde encuentra alimento y refugio. Esa rutina subterránea es la razón por la que es tan difícil observarlo en estado silvestre.

Los especialistas remarcan que incluso equipos de investigación, que permanecen meses en campo, no siempre logran detectar un ejemplar. Por eso, cada registro confirmado es sumamente importante para la comunidad científica.

En la provincia, la especie cuenta con protección especial. Fue declarada Monumento Natural Provincial, a través de la Ley 6599, lo que implica prohibiciones estrictas de captura, traslado o comercialización.

El valor estratégico de la Reserva de Biósfera Ñacuñán en este descubrimiento

El hallazgo ocurrió dentro de la Reserva de Biósfera Ñacuñán, un área que abarca más de 12.000 hectáreas de monte nativo. Ahí predominan algarrobales y jarillales, junto con suelos adecuados para especies adaptadas a los climas más secos.

La protección integral del territorio incluye no solo la vegetación, sino también la dinámica natural del suelo. Este punto es fundamental para el pichiciego, que necesita terrenos estables y sin alteraciones para excavar sus galerías. Las autoridades ambientales provinciales explicaron que el registro confirma la función de las áreas protegidas. Cuando se preservan ecosistemas completos, se sostienen las condiciones necesarias para la fauna sensible.

Por qué el avistamiento del "Hada Rosa" es un indicador de salud ambiental

La presencia de este pequeño mamífero funciona como señal biológica. El pichiciego requiere de suelos sin compactación extrema, baja contaminación y equilibrio en la cadena alimentaria.

Su dieta se compone principalmente de hormigas y larvas. Al excavar, remueve y airea la tierra, lo que mejora la infiltración de agua en regiones donde este recurso es muy escaso. Esa tarea que cumple aporta grandes beneficios al conjunto del ecosistema.

Si aparece un ejemplar, significa que el ambiente mantiene procesos ecológicos activos y relativamente estables. Por esa razón, los especialistas consideran cada observación como un dato fundamental para evaluar la calidad ambiental.

Desde los organismos provinciales recuerdan que no sobrevive en cautiverio y es muy sensible al estrés. Ante un encuentro, la recomendación es no tocarlo, mantener distancia y avisar a las autoridades.

Dejá tu comentario

Te puede interesar