Rosh Hashaná Urbano, la propuesta que Limud BA lleva adelante desde hace 13 años, regresa este domingo 30 de agosto a Plaza Seeber para celebrar el Año Nuevo Judío con música en vivo, gastronomía, talleres y actividades para toda la familia, en un evento gratuito y abierto a toda la sociedad.
El encuentro se desarrollará de 12 a 18 en Plaza Seeber, ubicada en la intersección de Av. del Libertador y Av. Sarmiento, y tendrá como eje la recepción del año 5787 del calendario judío.
Cynthia Cuculiansky, presidenta de Limud BA, explicó el sentido de la propuesta: "Rosh Hashaná Urbano es una invitación a comenzar un nuevo año encontrándonos. Desde hace trece años, Limud BA lleva la tradición judía al espacio público para compartirla con toda la sociedad y renovar nuestro compromiso con una convivencia basada en el respeto, el conocimiento y la alegría de estar juntos".
La agenda de esta edición incluye 9 charlas y talleres —para cocinar, armar un vision board, conversar y pensar el nuevo año desde otras perspectivas—, 17 puestos gastronómicos con clásicos de la cocina judía, cerca de 20 stands de artesanías y 5 shows en vivo, además de espacios pensados para el encuentro y el disfrute en familia.
Actividades: Incluyeº música, gastronomía judía, talleres y shows en vivo.
Con trece ediciones en su haber, Rosh Hashaná Urbano se consolidó como una cita del calendario porteño que convoca cada año a miles de personas —judías y no judías, grandes y chicos— en torno a la diversidad cultural. En caso de lluvia, el evento se reprogramará para el domingo 6 de septiembre, en el mismo lugar.
Qué se celebra en Rosh Hashaná
Rosh Hashaná es el Año Nuevo judío y marca el inicio de un nuevo ciclo, un momento para repasar lo vivido y pensar cómo se quiere transitar el año que comienza. Una de sus tradiciones más representativas es el sonido del shofar, un antiguo instrumento de viento que invita a detenerse y reflexionar.
También hay sabores con significado propio: la manzana con miel simboliza el deseo de un año dulce y próspero, mientras que la jalá redonda, el pan tradicional de la celebración, representa el cierre de un ciclo y el comienzo de otro.