21 de agosto 2026 - 14:00

La nueva geografía comercial de Buenos Aires

Las marcas vuelven a apostar por los locales físicos para construir identidad, ofrecer experiencias y fortalecer su vínculo con los clientes. En la Ciudad de Buenos Aires, la llegada de nuevas empresas impulsa una transformación del mercado comercial.

Hoy las marcas entienden que el local ya no es únicamente el lugar donde se concreta una operación comercial.

Hoy las marcas entienden que el local ya no es únicamente el lugar donde se concreta una operación comercial.

Durante mucho tiempo se dijo que el comercio electrónico iba a desplazar a los locales físicos. Sin embargo, lo que estamos viendo respecto del punto de venta en la Ciudad de Buenos Aires demuestra que el escenario es mucho más complejo.

Hoy las marcas entienden que el local ya no es únicamente el lugar donde se concreta una operación comercial, sino que es el espacio donde construyen identidad, muestran su propuesta de valor y generan una experiencia que el canal digital no puede reemplazar.

En los últimos meses observamos un fuerte movimiento impulsado por la llegada de marcas internacionales. El fenómeno es especialmente visible en el sector automotor, donde fabricantes extranjeros, en particular de origen asiático, avanzan con la apertura de concesionarias en distintos corredores comerciales. Pero también ocurre en la moda, los accesorios y otros rubros que desembarcan con formatos de gran escala.

Esta tendencia representa un cambio respecto de años anteriores. Antes predominaban locales medianos o pequeños. Ahora, las empresas buscan superficies amplias que permitan exhibir mejor sus productos, desarrollar experiencias para el consumidor y contar con espacios de circulación, depósitos y servicios complementarios.

Al mismo tiempo, las cadenas internacionales que ya operan en el país también están revisando sus estrategias. Muchas se reubican o expanden para ganar visibilidad y posicionarse en corredores con mayor circulación y mejor perfil comercial.

El crecimiento del comercio online también aceleró esta transformación. Precisamente porque el consumidor puede comprar desde cualquier dispositivo, el local físico necesita ofrecer un motivo para ser visitado. Ya no alcanza con exhibir mercadería. El cliente busca un entorno atractivo, integrado con propuestas gastronómicas, de entretenimiento y servicios que conviertan la compra en una experiencia.

En ese contexto aparecen con fuerza rubros vinculados al bienestar. Gimnasios, estudios de pilates, centros de estética, tiendas de dermocosmética y dietéticas muestran una demanda sostenida de espacios comerciales. Son actividades que responden a nuevos hábitos de consumo y que encuentran en el local físico un componente central de su propuesta.

También cambió la forma de valorar un inmueble comercial. Estar sobre una avenida importante ya no garantiza por sí solo el éxito. Dos locales ubicados a pocos metros pueden tener diferencias significativas de valor según factores como la esquina, la orientación, la incidencia del sol, el ancho de la vidriera, la altura del frente, la visibilidad o la posibilidad de instalar cartelería.

A eso se suman aspectos constructivos que cada vez pesan más en la decisión de una marca, como la posibilidad de realizar reformas, las restricciones edilicias o de uso, la existencia de una planta superior o la flexibilidad para adaptar el espacio a nuevas necesidades.

Estamos frente a un mercado comercial que dejó de medir únicamente metros cuadrados. Las empresas buscan ubicaciones capaces de potenciar su marca y fortalecer el vínculo con sus clientes.

Todo parece indicar que el comercio del futuro será híbrido. Lo digital seguirá creciendo, pero el local físico continuará ocupando un lugar clave. Ya no como un simple punto de venta, sino como una herramienta estratégica de posicionamiento, diferenciación y construcción de valor.

Director del equipo comercial de Baigun Realty.

Te puede interesar