En 1990 Teresita Inza fundó Época de Quesos en una esquina que fue posta de carretas y pulpería. Era un rancho, un ámbito con mística, un inmueble del siglo pasado que encontró cubierto de yuyos y convertido en tapera.
Época de Quesos: el arte de vender productos autóctonos hechos con amor
Hermosa por fuera y por dentro, una vieja casona tandilense enclavada en una esquina que fue posta de carretas y pulpería, ofrece en cada rinconcito su encanto, detalles y recuerdos especiales.
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La vida de esta vieja esquina comienza con la llegada de Ramón Santamarina, personaje muy importante a los sentimientos de los tandilenses. Este joven español venía a la Argentina con un marcado espíritu de trabajo y progreso, llegando alrededor del año 1850, en un momento muy especial.
En esa época, desde Buenos Aires partían hacia el Fuerte Independencia (luego llamado Tandil) importantes carretas y diligencias, las cuales traían alimentos y productos manufacturados, como también personas. De regreso cargaban plumas de avestruz y cueros de vaca para ser exportados.
Ramón realizaba este viaje dos o tres veces al año, dado que el trayecto demoraba de tres a cuatro meses. Trabajando arduamente por años logra adquirir una carreta, y con inteligencia al final de su vida contaba con diecinueve de ellas. Estos vehículos se veían muy dificultados a trasladarse, ya que no había caminos, sólo las huellas de otras carretas, y a esto se sumaba el peligro de los indios, las enfermedades, y el Río Salado que a veces desbordaba y había que cruzarlo, con lo que muchos arrieros padecían en el intento.
Santamarina lo hizo y muchas veces, de hecho fue una persona que cambió su situación económica llegando a ser un importante terrateniente. Con estos viajes se iban recuperando tierras, con lo que el Gobierno lo premiaba dándole parte de ellas.
Esto es una pequeña parte de la historia de Ramón Santamarina, fuertemente ligada a este rancho. Ramón, en estos viajes, tenía la necesidad de descansar y acobijarse, motivo por el cual fue creando postas. La Posta del Centro es la que actualmente conocemos como Epoca de Quesos, por lo que esta edificación nace en el año 1860.
El lugar tenía tres habitaciones, además del sótano donde descansaban los arrieros más temerosos. La sala mayor, donde hoy funciona la quesería, era parte del despacho de bebidas. El patio, el cual se encontraba alambrado para que no se mezclara la hacienda de las distintas chacras, era utilizado para los caballos, ya que aquí también desbordaba un arroyo (El Arroyo Blanco) sobre la calle San Martín, hoy entubado. Así las personas que llegaban tenían lugar para descansar y distraerse en el bar, dejando sus carretas y caballos. Se convirtió así en un lugar de privilegio.
En el año 1920 la familia Diez, los actuales propietarios, adquieren el lugar convirtiéndolo en un almacén de ramos generales, uno de los principales puntos de compra de la época. Eran tiempos distintos, se confiaba en algo que hoy se ha perdido, la palabra. Se compraba a crédito y el control se llevaba a cabo a través de una libreta, la cual poseía el cliente. Este almacén de ramos generales llevaba el nombre de "Almacén del Centro" y estuvo abierto hasta 1970. En el lugar vivían dos ancianas las cuales se alojaron por casi cincuenta años.
Luego del cierre la Municipalidad de Tandil declara el rancho como Monumento Histórico, ya que es la única casa de la ciudad que no posee ochava.
Así fue que permaneció cerrada durante veinte años ('70 al '90) y al fallecer las dueñas los herederos no realizan proyecto alguno sobre el lugar.
En el año 1990, buscando un lugar donde poder comercializar sus productos, la familia Inza encuentra este glorioso rancho. Al ingresar fue inmensa la sorpresa, ya que el lugar lucía tal cual era el almacén del centro. Entre varias reliquias se encontraban latas, bolsas, jarrones y hasta un jamón en el sótano. Casi un año llevó reciclar el sitio, pero con mucho esfuerzo nació Época de Quesos.
Hoy, cada visitante tiene la posibilidad de recorrer las instalaciones, se interioriza sobre el uso de cada adorno, pasando por un patio reciclado, con plantas y objetos propios de la época. Luego disfrutan de una degustación sin cargo.
Época de Quesos no es solo un mostrador, es también la mesa tendida y hospitalaria, para saborear muchas exquisiteces. Un lugar ideal para disfrutar tablas de quesos, fiambres, copas, vinos y amigos.
La venta de productos caseros incluye quesos (vaca, cabra y oveja), salamines, salames, jamones, lomos, dulces caseros, galletas. También hay despacho de bebidas, picadas, fondue y esas comidas que genera Teresita.
El dato
La propuesta incluye también visitas guiadas con degustación; convenciones, mesas de trabajo y reuniones sociales. Abierto todos los días del año de 9.00 a hasta el anochecer (23.00).
¿Dónde?: San Martín esq. 14 de julio.
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- Tandil



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