I-Ching: la creación como refugio

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La obra se podrá ver desde el 1 de agosto, todos los domingos a las 20:30 en el teatro Border. Ámbito dialogó con su directora, Catalina Piotti. 

“Todos somos presos de nuestras propias contradicciones”. Quien habla es Catalina Piotti, actriz, guionista y dramaturga, parte de una nueva generación de autores. Leticia, la protagonista de I-Ching, obra de su autoría que pisará por primera vez las tablas el próximo 1 de agosto en el teatro Border, no es la excepción.

Leticia es una joven guionista atrapada en un apasionado e intenso proceso creativo. "Ella se refugia en el cine para escribir sus guiones; duerme de día, crea de noche, sufre de insomnio y ansiedad, le cuesta socializar y perdió contacto con el mundo exterior. Su sueño es obtener reconocimiento y éxito triunfando en Hollywood. Sin embargo, ese deseo pone en juego a su identidad, ética e ideología. En el trayecto, Leticia es atravesada por enormes contradicciones que la atormentan", adelanta Piotti en diálogo con Ámbito.

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"Éxito es llegar con tu historia a quienes tengas que llegar. Hoy, que una sola persona me exprese que mi historia le llegó al corazón o la hizo reflexionar, es una caricia al alma. Eso es el éxito", afirma Catalina Piotti.

En determinado momento de la obra, Leticia conoce a Amelia, una mujer que parece representar todo lo opuesto a ella. “Es romántica, naif, supersticiosa, divina, angelical", aclara Catalina. Así nace una estrecha relación entre ambas sobre dos pilares: el cine y el oráculo chino.

Amelia busca desesperadamente respuestas acerca de su futuro, especialmente sobre su vida amorosa. Leticia encuentra inspiración y utiliza la superstición de su compañera para crear una nueva historia. Y, como suele pasar también en la vida misma, la realidad y la ficción comienzan e mezclarse y a desdibujarse.

"¿Qué es el éxito?", se pregunta Piotti. Y responde con otro interrogante: "¿Éxito es triunfar en Hollywood y que el mundo te reconozca? De ninguna manera. Éxito es llegar con tu historia a quienes tengas que llegar. Hoy, que una sola persona me exprese que mi historia le llegó al corazón o la hizo reflexionar, es una caricia al alma. Eso es el éxito. En esos momentos me doy cuenta que la historia que construí trascendió el papel y el escenario, fue mucho más allá y eso no tiene precio", analiza la autora, que el 2 de septiembre reestrenará su primera obra, Pompidú, "con un equipo hermoso integrado por Malena Ratner, José Giménez Zapiola, Eugenia Bonel y Luciana Cauisutti" en el Cultural San Martín. "Paralelamente, tenemos con mi socia en Los Ángeles, la actriz, locutora y conductora Daniela Aita (Dakyta) una serie de televisión en etapa de pre-producción. Avanza lento, pero avanza", cuenta.

El sueño invertido: de Hollywood a Buenos Aires

La relación de la dramaturga con Estados Unidos nace en 2017. "Me fui 8 semanas a realizar un curso, regresé a la Argentina, terminé de escribir Pompidú, la puse en escena, edité el libro y en 2018 regresé a Los Ángeles para estudiar en la UCLA", repasa.

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El equipo de I-Ching está conformado por Luciana Caisutti, Catalina Cofone Polack, Natalia Gonzalez Steblak, Estefanía Piotrkowski Bernardo Artica y la propia Catalina.

El equipo de I-Ching está conformado por Luciana Caisutti, Catalina Cofone Polack, Natalia Gonzalez Steblak, Estefanía Piotrkowski Bernardo Artica y la propia Catalina.

Pero una vez más, Catalina decidió armar las valijas con destino a la Argentina."Te vas en busca del sueño hollywoodense, pensando que vas a poder hacerlo realidad. Y te das cuenta que Los Ángeles es una ciudad en donde todo el mundo persigue el mismo sueño", reflexiona. "Puede pasar, estoy haciendo todo porque pase. Por eso sigo con un proyecto allá pero con mucha energía en Buenos Aires", agrega.

"Acá me encontré con una Buenos Aires pandémica, con una nueva normalidad. Yo venía de estudiar y de estar muy focalizada en guion de cine y televisión. Hacía dos años no hacía teatro. La gente acá tenía clases de teatro por Zoom, los espectáculos había que verlos por streaming. Era todo muy raro", recuerda Piotti.

De su experiencia en el exterior rescata "millones de cosas positivas. Aprendí a remarla, fue mucho esfuerzo, tocar muchas puertas, no todas se abrieron. De ahí salió la historia de la serie que estamos produciendo. Se trata de una escritora argentina que se va a vivir allá y le pasan todas las cosas que nadie te cuenta que te van a pasar". El lado B de Hollywood.

"Buenos Aires es mi casa, es una ciudad que respira y transpira teatro", acota, antes de volver a dialogar sobre su meta más inmediata: I-Ching. "Me encanta estar en teatro Border. El circuito independiente es un ámbito en donde se ve verdaderamente el amor al arte. Es sacrificio, es levantarse un domingo a las 8 de la mañana para ir a ensayar. Es entender que hay miles de obstáculos que atravesar. Es amor a primera vista. Difícil de explicar", se emociona.

Una pregunta surge, casi inevitable: ¿Cuánto tiene que ver con vos Leticia? "Mucho. Los escritores y los artistas nos nutrimos mucho de nuestras propias experiencias", admite. Cuenta que el I-Ching llegó a su vida "por una guionista que conocí en Los Ángeles y con el tiempo se trasformó en una gran amiga. Ella y su familia me rescataron en el inicio de la pandemia y me adoptaron. La obra es un poco autobiográfica porque toma lo que me pasó a mí estando allá, lo que siento por el cine, esta cosa esotérica que viene del lado de mi amiga, que también tiene mucho que ver conmigo".

"Además, se trata de un material que explora nuevamente el mundo de la 'locura'. Digo nuevamente, porque el mundo de los locos siempre está presente en mis obras. En “Pompidu”, me metí de lleno con la esquizofrenia en la cabeza y el alma de Érica: una artista plástica que vive una historia de amor y poesía con su alucinación. El arte y la creación como refugio. En el “I-Ching” pasa un poco lo mismo, el arte y más precisamente el cine puede funcionar como un bunker que te protege de la hostilidad del mundo exterior. La creatividad muchas veces viene acompañada de episodios de éxtasis y manía que pueden contrarrestarse con bajones tremendos y muchas inseguridades. Y en el medio, estas famosas contradicciones que atraviesan desde principio a fin la obra. Porque en definitiva, todos somos presos de nuestras propias contradicciones", argumenta Catalina.

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"El mundo de los locos siempre está presente en mis obras. En “Pompidu” (reestrena el 2 de septiembre en el Cultural San Martín), me metí de lleno con la esquizofrenia en la cabeza y el alma de Érica: una artista plástica que vive una historia de amor y poesía con su alucinación. El arte y la creación como refugio", cuenta Catalina.

El equipo de I-Ching está conformado casi íntegramente por mujeres (Luciana Caisutti, Catalina Cofone Polack, Natalia Gonzalez Steblak, Estefanía Piotrkowski Bernardo Artica y la propia Catalina). "Está buenísimo cómo las mujeres vamos ganando espacios en todos los aspectos", dice.

Con respecto al futuro, se proyecta en un mediano plazo armando su propia productora. "Quiero seguir contando historias, pero a través de diferentes plataformas", se entusiasma, y cierra la charla con Ámbito con una anécdota que la describe: "hace unos días me preguntaron cuáles son mis sueños. No supe que responder. Hoy siento que mis sueños se están cumpliendo. A pesar del contexto, estoy poniendo dos obras en escena, estoy formando equipos maravillosos. Estoy haciendo lo que amo. Y eso es un montón", concluye Piotti.

Instagram: @iching.teatro

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