A lo largo de la historia del cine, la gran pantalla nos nutrió de imágenes deslumbrantes como la de esas fiestas interminables en mansiones doradas, donde el lujo brillaba tanto como el misterio. "El Gran Gatsby", la adaptación del clásico de F. Scott Fitzgerald dirigida por Baz Luhrmann, es tal vez el ejemplo más potente de esa estética.
Tiene 127 habitaciones e inspiró "El Gran Gatsby": el castillo más lujoso de Nueva York que hoy es un hotel 5 estrellas
Construido en 1919 por un magnate financiero, este palacio de estilo francés fue escenario de series, videoclips y actualmente recibe huéspedes de todo el mundo.
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El palacio formó parte de la exitosa serie "Sucession" y del videoclip musical "Blank Space" de Taylor Swift.
La película, protagonizada por Leonardo DiCaprio, se convirtió en un ícono visual del exceso, el deseo y la decadencia de los años veinte. Pero detrás de esa escenografía majestuosa, hubo un lugar real que inspiró su puesta en escena: el Castillo Oheka, una propiedad ubicada en Long Island.
Lejos de ser una simple locación, el castillo también fue elegido como escenario para otros grandes proyectos audiovisuales. Allí se filmaron episodios de la serie "Succession" y fue el imponente fondo del videoclip "Blank Space" de Taylor Swift. Así, Oheka es una pieza arquitectónica que sigue brillando casi un siglo después de haber sido levantada.
Castillo Oheka, un palacio de lujo en Long Island
La ciudad de Nueva York es mucho más que rascacielos, taxis amarillos y luces de Broadway. A solo una hora de Manhattan, en Long Island, el paisaje cambia, las calles se ensanchan y aparecen propiedades que parecen salidas de otra época.
En medio de ese entorno, casi escondido entre bosques y avenidas residenciales, se levanta uno de los palacios más impactantes de Estados Unidos: el castillo Oheka.
Construido en 1919 por el financiero Otto Hermann Kahn (de ahí el nombre Oheka), fue pensado como una residencia de verano, pero rápidamente se convirtió en un símbolo de ostentación. Así, durante décadas, era el segundo hogar de la élite neoyorquina. Allí se celebraban conciertos, recepciones, cenas y encuentros políticos.
El edificio principal cuenta con más de 127 habitaciones, distribuidas en varios niveles, salones majestuosos, pasillos interminables, terrazas con vista a los jardines franceses y una biblioteca que parece sacada de una novela. En total, la propiedad se extiende sobre más de 16.000 metros cuadrados cubiertos, con una arquitectura que mezcla el estilo europeo con las necesidades modernas de la época.
Simetrías marcadas, fuentes ornamentales y esculturas clásicas enmarcan el exterior. Por dentro, cada ambiente cuenta con techos altos, arañas de cristal y escaleras de mármol.
El salón de baile aún conserva su aura dorada con grandes ventanales, y en las suites principales hay chimeneas originales y camas con dosel.
Tras la muerte de Kahn, el castillo pasó por varias etapas: fue internado militar, escuela para chicos con dificultades de aprendizaje y hasta estuvo al borde del abandono. Pero en los años 80, el empresario Gary Melius lo compró y comenzó una ambiciosa restauración que duró años.
Hoy, volvió a recuperar su esplendor y funciona como hotel boutique de lujo, lugar de bodas soñadas y locación cinematográfica por excelencia.







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