Un conjunto de intelectuales -Eco, Barthes, Lacan, Foucault, Harold Bloom, entre otros- que propuso nuevos modos de pensar viejos temas rigió el escenario del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX. Con su primer libro, el ensayo “Contra la interpretación”, la estadounidense Susan Sontag, se convirtió en el relevo de Simone de Beauvoir (con feminismo, pero sin las provocaciones de Camila Paglia) marcando los vínculos entre la alta cultura y la popular (The Doors con Dostoievski), cuestionando la situación de la mujer, observando los desarrollos de la pornografía, marcando el surgimiento de una nueva sensibilidad, desatando polémicas sobre derechos humanos. Sus ideas tuvieron repercusión internacional: la irritante moralista Sontag se convirtió en figura de enorme influencia. Hacia el final de su vida le solía decir a su hijo, el historiador y analista político David Rieff, “quisiera que mi obra fuera recordada por su originalidad y no porque he sido una mujer famosa”. Sontag escribió novelas, ensayos, filosofía, guiones, fue profesora, académica, cineasta, directora teatral, y agitadora política haciendo propias causas como la de la Guerra de Bosnia.

Dejá tu comentario