A 25 años, Chernóbil todavía sufre la catástrofe
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Las personas pueden seguir muriendo por los efectos de la radiación.
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En paralelo al debate sobre el impacto en la salud, hay pocas dudas de que la población en Ucrania y en la vecina Bielorrusia sobrelleva una carga psicológica.
Varios estudios han hallado que "las poblaciones expuestas tenían niveles de ansiedad que duplicaban" los de las personas no afectadas por el accidente, de acuerdo a un reporte de Naciones Unidas del 2006.
Según el informe, las personas expuestas a la radiación eran "de tres a cuatro veces más propensas a reportar múltiples síntomas psicológicos sin explicación y mal estado de salud subjetivo que los grupos de control no afectados".
Hay, por supuesto, diferencias cruciales entre Chernóbil y el desastre que se está desarrollando en Japón.
El accidente en Chernóbil fue el producto de un error humano por un test mal ejecutado, mientras que la falla japonesa fue desatada por un sismo y un tsunami.
Chernóbil ocurrió en una cerrada sociedad soviética que el reformista Mikhail Gorbachev estaba recién comenzando a abrir. Las autoridades intentaron encubrir el desastre y admitieron parcialmente la verdad tres días después, perdiendo la oportunidad de recibir velozmente ayuda internacional.
Pese a las críticas de que Tokio podría ser mucho más transparente, la catástrofe en Japón ha ocurrido en una sociedad relativamente abierta, que ha recibido asistencia internacional rápido.
Pero, sobre todo, las gruesas paredes de contención en la planta Fukushima Daini protegen a los núcleos del reactor, por lo cual, aunque haya una fusión del combustible nuclear, es improbable que se produzca una peligrosa fuga de nubes radioactivas hacia la atmósfera.
En Chernóbil, en cambio, no existía una estructura de contención.
"Cuando voló, voló todo directamente hacia la atmósfera", dijo Murray Jennex, de la San Diego State University.
Sin embargo, a pesar de estas diferencias, la experiencia de Chernóbil sigue ofreciendo lecciones a Japón y a otros países, opinó Volodymyr Holosha, el principal funcionario del Ministerio de Emergencia ucraniano a cargo del área que rodea la planta.
"No estábamos listos ni tecnológica ni económicamente para ello", indicó a periodistas en Kiev el mes pasado. "Esta es una experiencia invaluable para otros países", agregó.
En las primeras horas del 6 de abril de 1986, en la localidad soviética de Prypyat, un satélite de la mucho mayor Chernóbil, los trabajadores de una planta de energía nuclear desactivaron los sistemas de seguridad del reactor número cuatro, que había comenzado a operar apenas tres años antes.
Fue un experimento riesgoso para ver si el sistema de enfriamiento podía seguir funcionando usando energía generada sólo del reactor en el caso de que fallara el suministro auxiliar de electricidad.
Pero salió mal. Hubo una masiva descarga de energía que hizo explotar el pesado hormigón y la tapa de metal del reactor y arrojó material radioactivo en llamas hacia la atmósfera. Decenas de operarios de la planta murieron en el acto o inmediatamente después en el hospital.
Centenares de miles de socorristas, incluyendo soldados del Ejército soviético, fueron enviados al sitio para apagar los incendios, descontaminar el lugar y acordonar el reactor dañado construyendo una pared de hormigón alrededor.
Al principio, las autoridades negaron que hubiera un problema. Cuando finalmente admitieron la verdad, más de un día después, varios miles de habitantes recogieron sus pocas pertenencias y se fueron. Muchos partieron hacia Kiev, ubicada 80 kilómetros al sur, para nunca volver.
Iryna Lobanova, una empleada pública de 44 años, iba a casarse en Prypyat el mismo día de la explosión, pero supuso que todas las ceremonias quedaban suspendidas. "Yo creí que había empezado la guerra", dijo esta semana.
"Pero las autoridades locales nos dijeron que siguiéramos adelante con todas las ceremonias programadas", recordó. Nadie pudo salir de la ciudad hasta que se anunció la evacuación oficial el domingo, 36 horas después, "luego de una orden de Moscú", agregó. Lobanova se casó y se fue al día siguiente con su esposo en un tren.




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