27 de febrero 2011 - 20:05

A un año del terremoto, miles de chilenos recordaron a las víctimas

A un año del terremoto, Chile recordó a las 524 víctimas fatales
A un año del terremoto, Chile recordó a las 524 víctimas fatales
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, encabezó las actividades de conmemoración por el primer aniversario del terremoto que dejó más de 500 muertos en el sur del país, donde los damnificados expresaron su descontento por las demoras en el proceso de reconstrucción.

El mandatario llegó a la ciudad de Constitución para instalarse frente a la Isla Orrego, donde el año pasado decenas de personas debieron resistir el embiste de olas de hasta metros tras el terremoto, sin tener posibilidades de escapar.

Allí, Piñera izó una nueva bandera que reemplazó a la antigua encontrada entre los escombros de las casas, que flameaba desde el 27 de febrero de 2010.

"Esta bandera que estuvo flameando, mirando a la ciudad de Constitución, es una bandera que simboliza muchas cosas, una bandera herida pero no derrotada ni mucho menos quebrada, una bandera que la encontraron en medio de la desolación llena de barro, pero no sin vida", dijo Piñera.

Justo en medio de su discurso, un grupo de 30 manifestantes con banderas y globos negros expresó su descontento por el retraso en la reconstrucción.

A pesar de que el gobierno ha entregado 124.000 subsidios habitacionales de un total de 220.000 que cubrirán el daño provocado por el terremoto en las casas, los damnificados reclaman que es sólo un trozo de papel que los mantiene esperando algo concreto en viviendas de emergencia.

"Nadie se imagina lo que es vivir seis o siete personas en una mediagua de tres por tres (...) El presidente ha venido aquí a vender esperanza", dijo a radio Cooperativa el dirigente Marcos Retamal.

"Quién más que este presidente hubiese querido haber podido reconstruir todo lo que se destruyó en segundos (...) Yo quiero decirle a mis compatriotas que nuestro gobierno ha hecho todo lo humanamente posible", dijo el mandatario, asegurándoles que se reunirá con ellos por tener "una deuda pendiente".

Con su discurso de recuerdo del "27F" opacado por la protesta, el mandatario finalizó el último acto oficial planeado para conmemorar el terremoto de magnitud 8,8 que le cambió la cara a Chile.

Las actividades para recordar el daño dejado por el megasismo comenzaron de madrugada con vigilias, romerías y actos ecuménicos concentrados principalmente en las regiones del Maule y del Bio Bío.

Previo a la visita de Piñera, los habitantes de Constitución recitaron los 102 nombres de los fallecidos en la Isla Orrego, mientras prendieron velas por cada uno de ellos.

En Talcahuano, en la costa del Bio Bío, los pescadores recorrieron la orilla de la playa en una especie de reconciliación con el mar, mientras que en el interior, en la ciudad de Concepción, las actividades se concentraron en el edificio Alto Río que colpasó y dejó un saldo de ocho personas muertas.

"Sentimos que la tragedia fue ayer y no hace un año", dijo el padre de José Luis, la última víctima cuyo cuerpo fue rescatado del edificio tras una semana de búsquedas en el interior.
Cobquecura, epicentro del sismo, recibió de madrugada al presidente Piñera y algunas autoridades, donde se realizó una vigilia en silencio y con velas hasta las 03:34 de hoy, hora en que comenzó el terremoto en 2010.

Allí, Piñera había llamado una vez más a la lejana unidad nacional que marcó las conmemoraciones por la decisión de la Concertación (oposición) de restarse de los actos oficiales por sus constantes críticas al retraso en la reconstrucción.

"Hoy día son tiempos de unidad y no de división, son tiempos de grandeza y no de pequeñeces (...) Siempre las cosas pueden hacerse mejor, pero quiero que todos los compatriotas tengan presente que nuestro país ha hecho todo lo humanamente posible para reconstruir", dijo el mandatario agregando que durante 2012 el 95 por ciento de las viviendas definitivas serán entregadas a los damnificados.

Paralelamente, diversos parlamentarios de la Concertación participaron de una misa en Dichato, pueblo costero devastado por el maremoto y donde la semana pasada Piñera fue recibido con protestas por la falta de viviendas definitivas antes del invierno.

"Estamos dispuestos a responder favorablemente a la petición de unidad del presidente, pero con dos limitaciones o exigencias: que se haga una gestión eficaz con participación de la ciudadanía (...) y sin ningún tipo de trucherías (engaños)", dijo Osvaldo Andrade, parlamentario y presidente del Partido Socialista.

Así, entre desunión política, molestia por la falta de viviendas definitivas y avances en materia de reestablecimiento de la conexión vial, aérea y portuaria, miles de chilenos recuerdan a las más de 500 personas muertas por el sismo.

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