Acuerdo histórico: Corea del Norte cedió ante EE.UU.
Tras dos décadas de reuniones eternas, fuertes cruces, amenazas inminentes y a sólo cuatro meses del primer ensayo nuclear de Norcorea, las negociaciones multilaterales consiguieron los primerosresultados: lograr que Pyongyang prometa desmantelar su programa atómico a cambio de cincuenta mil toneladas de combustible. El histórico documento prevé que en dos meses el gobiernonorcoreano inicie el desmantelamiento de las instalaciones de Yongbyon y estipula que se reanuden las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y el misterioso régimen de Kim Jon-Il. Hasta prometió Washington eliminar a Norcorea de la lista de países que apoyan al terrorismo. Ahora, los ojos seguirán puestos en el gobierno iraní, que continúa invirtiendo en su programa nuclear a pesar de las advertencias.
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De izquierda a derecha, los seis negociadores que lograron ayer el crucial avance con Norcorea: Kenichiro Sasae (Japón), Chun Yung-woo (Surcorea), Kim Kye Gwan (Norcorea), Wu Dawei (China), Christopher Hill (EE.UU.) y Alexander Losyukov.
El acuerdo alcanzado, tras seis días de negociaciones, es el primer paso práctico en cuatro años de conversaciones, y el primer capítulo de una «hoja de ruta» para llevar a la realidad los acuerdos del 19 de setiembre de 2005.
En fases posteriores, se exigirá a Corea del Norte que dé toda la información de sus programas nucleares (no sólo el de Yongbyon sino también otros que ya han producido unos 50 kilos de plutonio) y, a cambio, la ayuda aumentará hasta el millón de toneladas anuales de fueloil pesado.
Esto se continuará discutiendo a partir del 19 de marzo, fecha en la que las seis partes acordaron mantener la sexta ronda de conversaciones, ya divididas en grupos especializados en energía, finanzas, lazos diplomáticos y otros temas.
El negociador estadounidense, Christopher Hill, dijo estar muy satisfecho por estos pasos iniciales, pero advirtió que aún hay «un largo camino por recorrer». «Seguro que no es el final del proceso, pero es de verdad el principio del final», destacó a los periodistas un Hill esperanzado, quien barajó la posibilidad de que próximamente el negociador norcoreano (Kim Kyegwan) se desplace a Nueva York para proseguir los contactos.
Las negociaciones habían estado rodeadas de cierto optimismo porque Washington y Pyongyang ya habían sentado las bases en enero en Berlín, aunque surgieron desacuerdos que dilataron el proceso negociador, principalmente en torno a la ayuda energética que pedía Norcorea.
El consenso alcanzado representa «la mejor oportunidad» y refleja «el compromiso común de los participantes con una península de Corea sin armas nucleares», según el presidente norteamericano, George W. Bush. En la misma línea se pronunció la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que se mostró «satisfecha», aunque puntualizó que «no es el fin de la historia» sobre el contencioso nuclear con Pyongyang.
Mientras la comunidad internacional felicitaba a los países que participaron en las negociaciones, algunos expertos, como el catedrático de la Universidad Popular de Pekín Shi Yonhong, manifestaban cautela. «No hay mucha lógica en que Corea del Norte cambie de repente su actitud, por lo que no puedo creer del todo que vaya a abandonar a corto plazo sus armas nucleares», dijo el académico.
La crisis se inició en octubre de 2002, cuando EE.UU. acusó a Corea del Norte de reanudar su programa nuclear violando acuerdos bilaterales de 1994.



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