Acuerdo de unidad entre rivales puso fin a crisis política de Afganistán
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Ashraf Ghani, nuevo presidente de Afganistán, y su rival, Abdula Abdula.
"La firma de este acuerdo político pone fin a la crisis política en Afganistán y es portadora de confianza", aseguró el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, quien mostró la disposición de Washington "a trabajar con el próximo gobierno para asegurar su éxito".
En virtud del acuerdo, Abdula podría convertirse en jefe de gobierno o nombrar a un aliado para ese cargo, llamado a convertirse en "primer ministro ejecutivo" en dos años.
"Espero que sus esfuerzos aportarán una paz duradera al país", aseguró Karzai, a quien la Constitución le impedía presentarse a un tercer mandato.
Ahora falta saber cómo los dos campos rivales podrán adaptarse a esta dualidad de poderes inédita desde 2001 en un país donde la mayoría de los poderes está en manos del presidente.
"HabráCandida dos poderes en el gobierno, que tendrán complicado trabajar juntos", predijo el domingo Sediq Mansoor Ansari, analista político y director de una ONG afgana.
Los dos campos deberán pasar página a estos últimos meses de tensión, que despertaron las rivalidades étnicas entre los tayikos del norte, que apoyan a Abdula, y los pashtunes del sur, partidarios de Ghani. Este antagonismo alimentó la sangrienta guerra civil de los años 1990 y favoreció la llegada al poder de los talibanes en 1996.
La salida de la crisis permitirá también el desbloqueo del acuerdo de seguridad con Estados Unidos, que tanto Ghani como Abdula se comprometieron a firmar, al contrario que Karzai.
En el marco de este acuerdo, los occidentales desean dejar sobre el terreno a partir de 2015 una fuerza de 12.000 efectivos, en su mayoría estadounidenses, frente a los 41.000 actuales, para apoyar a las fuerzas afganas frente a los talibanes.
El nuevo gobierno tendrá la delicada tarea de estabilizar y aportar seguridad al país, uno de los más pobres del mundo, y de reactivar la economía en momentos en que la ayuda internacional empieza a agotarse.
Asimismo, el ejecutivo podría relanzar el proyecto de negociación con los talibanes para poner fin al conflicto que en los primeros ocho meses del año dejó 2.300 civiles muertos, según la ONU.



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