Washington (EFE, ANSA) - Los científicos nucleares que regulan el llamado «Reloj del Juicio Final» adelantaron ayer sus agujas para advertir al mundo que hay un mayor riesgo de hecatombe atómica o climática, y que se acerca la que llaman «la Segunda Era Nuclear».
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Es la cuarta ocasión desde el fin de la Guerra Fría en que se adelantan las agujas de este reloj, situado en la Universidad de Chicago, y creado en 1947 por un grupo de científicos, preocupado por el posible estallido de una guerra nuclear, del que formó parte Albert Einstein.
Inicialmente sus agujas marcaban las 23.53 horas, a siete minutos de la « medianoche» del eventual día del Apocalipsis o del Juicio Final, y desde entonces se adelantaron o retrasaron 18 veces, incluida la de ayer.
Amenazas
En esta ocasión, los expertos que integran la revista «Boletín de los Científicos Atómicos» han decidido adelantarlas dos minutos, de las 23.53 a las 23.55 de la noche, lo que representa simbólicamente que estamos a cinco minutos de la hecatombe.
Entre las amenazas más acuciantes, los expertos citan las ambiciones nucleares de Irán y Corea del Norte o los materiales atómicos sin garantías de Rusia y otros países.
Lo más novedoso esta vez es que los científicos alertan también de que «los peligros que plantea el cambio climático son casi tan graves como los de las armas nucleares».
El anuncio del cambio de hora se efectuó en una conferencia de prensa celebrada, por primera vez, de forma paralela en Washington y en Londres, en la que participaron expertos y científicos de las dos orillas del Atlántico.
Uno de ellos, el presidente de la Royal Society de Londres y reconocido profesor de Cosmología y Astrofísica, Martin Rees, señaló que, aunque las armas nucleares siguen siendo «la amenaza más inmediata y catastrófica para la Humanidad», el cambio climático «también tiene el potencial de acabar con la civilización tal y como la conocemos hoy».
Las agujas del reloj han estado en varias ocasiones muy cerca de la medianoche del día del desastre, la que más en 1953, cuando se colocaron a dos minutos de las cero horas a raíz de la primera explosión de una bomba de hidrógeno por parte de Estados Unidos.
En 1972, el reloj se retrasó a doce minutos, tras la firma del acuerdo de limitación de armas nucleares estratégicas (SALT).
En 1988, quedó colocado a seis minutos del momento final, y en 1990 los cambios en el Este de Europa permitieron retrasar hasta diez minutos el posible comienzo del fatídico día.
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