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9 de abril 2008 - 00:00

Admite ahora Zapatero crisis de la economía

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Una de las principales promesas de José Luis Rodríguez Zapatero durante la sesión de ayer en el Parlamento español, que debe consagrarlo por segunda vez como presidente del gobierno, fue la de una lucha frontal contra ETA. La oposición duda sobre su verdadero compromiso contra el terrorismo.
Madrid (DPA, AFP) - El socialista José Luis Rodríguez Zapatero puede convertirse hoy en el primer presidente del gobierno español que, pese a haber ganado los comicios, fracase en su aspiración de ser elegido para el cargo por el Parlamento en primera votación, dada la falta de apoyos cosechada ayer en la Cámara.

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En la primera jornada de la sesión de investidura celebrada en el Congreso de los Diputados, tanto el conservador Partido Popular (PP) como los nacionalistas catalanes moderados de Convergencia i Unió (CiU) anunciaron que no otorgarán su confianza a Zapatero en la votación de hoy, en la que necesita la mayoría absoluta de 176 votos para salir elegido en primera ronda.

Así, el presidente del PP, Mariano Rajoy, explicó en un duro discurso que su formación votará «por coherencia» en contra de la investidura de Zapatero, mientras el dirigente de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, declaró que su grupo duda entre la abstención y el «no» en la votación.

En la misma dirección apuntaron las intervenciones de los independentistas catalanes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y de la alianza pro comunista Izquierda Unida (IU), dos partidos que habían respaldado al líder socialista durante la investidura hace cuatro años, pero que ayer se mostraron muy críticos con él.

Esto puede suponer que Zapatero, visiblemente agotado hacia el final del larguísimo debate de investidura de ayer, sólo será apoyado en la votación por su Partido Socialista (PSOE), que dispone de 169 diputados, siete por debajo de la mayoría absoluta, y que deberá someterse a una segunda vuelta el viernes. En ésta, le bastaría la mayoría simple para ser elegido por otros cuatro años al frente del gobierno.

En la presentación de su programa de gobierno, Zapatero reclamó el apoyo de todos los grupos parlamentarios a una estrategia antiterrorista contra el grupo armado ETA, que en sus palabras desaprovechó las «oportunidades» que ofrecía el finalmente malogrado proceso de diálogo durante la pasada legislatura.

«Ahora ETA sólo tiene un destino: poner fin a su barbarie criminal definitivamente», enfatizó. Para ello reclamó el respaldo a una «estrategia anti-terrorista compartida por todos los grupos de la Cámara». «Insisto: quiero que sea de todos los grupos», reiteró.

En la pasada legislatura, el gobierno socialista recibió en este tema el apoyo de todos los grupos parlamentarios con excepción del PP de Rajoy, que se opuso en todo momento al proceso de diálogo con ETA, que desde 1968 ha matado a más de 800 personas en su pretensión de lograr un País Vasco independiente.

  • Desconfianza

    Rajoy respondió confesando su «profunda desconfianza» hacia Zapatero, pero prometió apoyo a «cualquier acuerdo que cancele toda esperanza para los asesinos, que tenga en cuenta a las víctimas y que asegure inequívocamente que no se van a producir cambios en esta política hasta la derrota definitiva de la banda».

    Por otro lado, Zapatero admitió que la economía española afronta problemas inmediatos y anunció que su nueva gestión aprobará medidas urgentes en su primera semana de ejercicio.

    La economía hoy está «mejor» que hace cuatro años, dijo. Sus «fortalezas» son «un buen amortiguador, pero no un muro que nos aísle de las turbulencias de la economía mundial», advirtió.

    Y para hacer frente a la ralentización del crecimiento económico pidió el apoyo de los agentes sociales, a los que convocará «de forma inmediata» en cuanto asuma con la intención de desarrollar un nuevo acuerdo económico y social respecto del mercado de trabajo.

    Las medidas para hacer frente a los problemas económicos serán «inmediatas», reiteró, y tendrán lugar en tres ejes de actuación: de política fiscal y presupuestaria cauta y prudente; de política económica que refuerce la competitividad y reduzca el diferencial de inflación con la Unión Europea; y el diálogo permanente con los sindicatos y los empresarios.

    En cuanto se forme el nuevo gobierno, se aprobará una deducción fiscal ya anunciada a los trabajadores de 400 euros; se impulsará un plan de recolocación de desempleados en la construcción, uno de los sectores principales sobre los que se apoya la economía española y que se ha ralentizado en los últimos meses; y se favorecerá la ampliación del tiempo de pago de las hipotecas para las familias con «especiales dificultades», citó Zapatero entre las medidas.

    Rajoy, por su parte, acusó a Zapatero de falta de credibilidad, de errar en el diagnóstico de la situación de España y de haber «disfrazado la realidad» en su discurso de ayer. Zapatero parece «arrepentido de algunos de sus errores y dispuesto a la enmienda», pero a la vez muestra «una inquietante obstinación en continuar por la misma senda» y repetir «parecidas equivocaciones» a las cometidas en su opinión durante los últimos cuatro años, manifestó.
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