7 de septiembre 2006 - 00:00

Admitió ayer Bush que la CIA tiene cárceles secretas

Las democracias nunca pueden dejar de cuestionarse cuáles son los métodos que se pueden habilitar para combatir el terrorismo. Un fenómeno cada vez más agresivo y audaz y, para peor, enquistado en las propias sociedades occidentales, tal como se probó recientemente con los frustrados atentados a aviones en Londres. La admisión de Bush de la existencia de cárceles secretas de la CIA en el mundo -los «sitios negros» a los que había aludido la prensa estadounidense- va en esa dirección. El presidente de EE.UU. reconoció que en esas prisiones se encerró a terroristas que actuaron en el ataque a las Torres Gemelas. Además de buscar que el debate sobre si debe primar la seguridad o la defensa de las libertades individuales afecte a los candidatos republicanos en los comicios legislativos de noviembre.

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George W. Bush realizó ayer en la Casa Blanca importantes definiciones sobre la guerra al terrorismo. «Los terroristas son la principal fuente de información sobre lo que planean», dijo.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente estadounidense, George W. Bush, reconoció ayer por primera vez la existencia de cárceles secretas de la CIA alrededor del mundo y anunció que 14 presos de esos centros han sido trasladados a la base naval de Guantánamo, en Cuba.

El presidente estadounidense aseguró, en un discurso en la Casa Blanca, que el «pequeño número» de detenidos en esas instalaciones incluye a sospechosos de la planificación de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra Washington y Nueva York y a responsables de atentados contra intereses norteamericanos en Yemen, Kenia y Tanzania.

«La fuente más importante de información sobre dónde se esconden los terroristas y lo que planean son los propios terroristas», dijo Bush, quien señaló que «fue necesario trasladar a esas personas a un ambiente en el que pudieran ser mantenidas en secreto, interrogadas por expertos y, en caso de ser apropiado, perseguidas por sus actos terroristas».

El gobierno estadounidense no había reconocido oficialmente hasta ayer la existencia de cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que salieron a la luz el año pasado en un artículo publicado por el diario «The Washington Post».

  • Personajes

  • En su resonante anuncio, Bush reveló que la CIA mantuvo arrestados en sus cárceles a personajes como Khalid Sheik Mohammed, quien se cree era el número tres del grupo terrorista Al-Qaeda antes de ser capturado en Pakistán en 2003.

    Otro de los detenidos sería Ramzi Binalshibh, quien al parecer iba a ser uno los aeropiratas del 11-S, y Abu Zubaydah, que tenía vínculos con el líder terrorista saudita Osama bin Laden y varias células de Al-Qaeda antes de ser capturado en Pakistán en marzo de 2002.

    De todas formas, el mandatario norteamericano defendió el programa de cárceles secretas al señalar que facilitó obtener información clave sobre actividades terroristas y permitió prevenir ataques no sólo en EE.UU., sino también en Europa y otros países.

    Asimismo, se rehusó a ofrecer detalles sobre las tácticas de interrogatorio en las prisionesde la CIA, aunque aclaró que pese a ser duras no suponen tortura. Aseguró, en ese sentido, que los 14 cabecillas terroristas que han sido trasladados a Guantánamo recibirán la protección de la Convención de Ginebra.

    EE.UU. empezó a utilizar la base naval de Guantánamo, en el este de Cuba, en enero de 2002 y en la actualidad permanecen detenidos en el centro unos 445 sospechosos de terrorismo.

    «Seguirán siendo tratados con la dignidad que ellos niegan a otros», dijo Bush durante su discurso en el que estuvieron presentes familiares de víctimas de los atentados del 11 de setiembre de 2001.

    El mandatario se refirió también a los juicios que su país planea realizar contra los terroristas trasladados a Guantánamo y los que ya están allí y deben ser aprobados por el Congreso. Según observadores, la admisión de Bush de las prisiones secretas en varios puntos del mundo se produjo bajo presión.

  • Ilegales

    La Corte Suprema declaró ilegales en junio pasado los tribunales militares especiales, similares a los utilizados tras la Segunda Guerra Mundial, que el presidente planeaba crear para juzgar a los presos en la base estadounidense de Guantánamo.

    La privación indefinida de sus derechos de defensa a esos detenidos había provocado una fuerte polémica jurídica y política en Estados Unidos, la que podía perjudicar a los candidatos republicanos al Congreso en los cruciales comicios previstos para noviembre.

    Bush había insistido hasta ese fallo de la Corte en que sus poderes como comandante en jefe en tiempos de guerra le conferían la facultad de establecer esos tribunales, que han funcionado de acuerdo con reglas extraordinarias que limitan los derechos del acusado. Sin embargo, según la máxima corte del país, el presidente se excedió en sus atribuciones.

    Bush indicó que tan pronto como el Congreso autorice las comisiones militares que él propone para realizar juicios contra esos presuntos terroristas los detenidos podrán «hacer frente a la Justicia».

    Afirmó que las comisiones se establecerán de forma que protejan la seguridad nacional, al tiempo que garanticen un juicio justo a los acusados, y aseguró que esos procedimientos «reflejarán la realidad» de que EE.UU. es «una nación en guerra».
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