Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El nuevo plan de seguridad para Bagdad, lanzado el 14 de febrero, está dando sus frutos, y el número de muertos en la ciudad a causa de la violencia bajó 80%, aseguraron ayer Estados Unidos y los servicios de seguridad iraquíes.
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«Desde el lanzamiento del plan de seguridad, el pasado 14 de febrero, en Bagdad murieron 265 civiles y 57 miembros de las fuerzas de seguridad, entre ellos, nueve oficiales», indicó durante una conferencia de prensa vocero iraquí Qassim Atta al hacer un balance del primer mes de la operación Fardh al-Qanoon («imponer la ley»).
«Estamos viendo los efectos positivos en las calles. Hay una caída de 50% de los asesinatos en Bagdad desde el lanzamiento del plan. Tomará meses, pero los indicadores son positivos», indicó por su parte el general William Caldwell, portavoz del ejército norteamericano, quien admitió, sin embargo, que aún no se logró frenar la colocación de coches bomba.
Unos 90.000 miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes y soldados estadounidenses están desplegados en la capital para frenar la violencia, en gran parte de origen confesional, y que en 2006 provocó 16.000 muertos, según Naciones Unidas.
A pesar de las declaraciones optimistas, ayer murieron nueve personas y otras decenas resultaron heridas en atentados perpetrados en la capital, el norte y el oeste de Irak. Asimismo, la policía halló de 18 cadáveres con signos de tortura. De su lado, EE.UU. también anunció la muerte de tres soldados en un ataque contra los vehículos en los que se desplazaban.
Los anuncios se conocieron días después de que la Casa Blanca admitiera que el Pentágono está analizando la eventualidad de un fracaso de la nueva estrategia lanzada por George W. Bush en el país musulmán y que se encontraría debatiendo una nueva alternativa que implicaría el retiro de las tropas de Irak.
Esta posibilidad, que había sido difundida anteriormente por los medios locales, fue confirmada por el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe. El secretario de Defensa, Robert Gates, «se refirió a la cuestión la semana pasada y dijo que sería una negligencia no reflexionar sobre todos los aspectos que puedan sobrevenir», indicó el vocero.
Experiencia
«Los Angeles Times», que citó a responsables militares y asesores del Pentágono que pidieron anonimato, había señalado que la estrategia de retiro se inspira en parte en la experiencia de EE.UU. en El Salvador en los años 80. Durante la guerra civil en ese país centroamericano, entre 1981 y 1982, Washington no desplegó tropas y sólo envió militares especializados para entrenar al ejército local.
En ese marco, el Senado norteamericano reanudó ayer un arduo debate sobre un eventual calendario de retirada de Irak, antes de examinar en las próximas semanas el financiamiento del despliegue militar en ese país.
Luego de dos bloqueos en febrero, el Estado mayor republicano, fiel a la Casa Blanca, renunció finalmente a obstaculizar la apertura de un debate considerado esencial por la mayoría demócrata, que se siente obligada ante un electorado cada vez más en contra de la guerra.
El Senado decidió por 89 votos contra nueve debatir un texto que reclama el retiro de la mayor parte de la tropas de combate para el 31 de marzo de 2008, una idea rechazada firmemente por la Casa Blanca, y que Bush dijo que vetaría. Nadie asegura en efecto que el escepticismo creciente que inspira la conducción de la guerra, compartido por una media docena de legisladores influyentes del Partido Republicano, pueda desembocar en la adopción de la resolución.
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