10 de febrero 2005 - 00:00

"Al-Jazeera cambia la agenda de los árabes"

Lior Ben Dor es vocero israelí para medios árabes.
Lior Ben Dor es vocero israelí para medios árabes.
La libertad de prensa en el mundo árabe no existe, al menos tal como es concebida en los países occidentales. De todas formas, en los últimos años nacieron medios que manejan una agenda que difiere de la intención propagandística de los diferentes gobiernos de la región, como es el caso de la cadena qatarí Al-Jazeera. Lior Ben Dor es uno de los máximos expertos israelíes en cultura islámica, y actualmente vocero del gobierno de Ariel Sharon para medios árabes. Los siguientes son los párrafos principales del diálogo que mantuvimos con el funcionario.

Periodista:
¿Cuál es el grado de independencia de la cadena Al-Jazeera?

Lior Ben Dor: No es independiente, porque no puede informar sobre lo que pasa en Qatar. Pero el dato positivo es que, siendo una cadena dirigida a un público árabe, busca promover la apertura, los derechos liberales y escuchar al prójimo
.

P.:
¿Entonces no coincide con las críticas del Pentágono, que la acusó de ser funcional a Osama bin Laden y Saddam Hussein?

L.B.D.: Sinceramente no lo veo como los estadounidenses. Entiendo por qué puede enojarlos que un corresponsal de Al-Jazeera, si sucede un ataque norteamericano, entreviste en Bagdad a gente que habla contra de la ocupación. Pero es un trabajo profesional. Si Osama bin Laden les da un casete, ¿qué va a hacer Al-Jazeera?. Profesionalmente es correcto que lo emita más allá de lo que interpreten los árabes radicales
.

P.:
¿Cuál es el rating de Al-Jazeera entre los árabes?

L.B.D.: Sólo 30 millones de espectadores tienen acceso a la TV satelital, es decir 10% de la población árabe. Hay que sumar también medios nuevos, como la cadena Al-Arabiya, que pertenece a Dubai y nació en 2003, y otros como Abu Dhabi TV y Al-Hurra (que depende del Pentágono). A su vez hay mucha gente que se informa por medios europeos que emiten en árabe, como la BBC, «Radio Montecarlo» (Francia) o el diario «Al-Sharq Alawsat». Ahora bien, de los 73 millones de los egipcios, la mayoría no tiene acceso al satélite y lee diarios oficiales como Al-Ahram, Al-Akbbar, Al-Khomoriya. Pero sí accede la elite intelectual y económica del país, y dado que no hay democracia, su opinión es más importante que la de los campesinos
.

P.:
¿Concretamente qué ejemplo positivo puede mencionar de la tarea de los nuevos medios?

L.B.D.: Cambian la agenda de los medios estatales. Por ejemplo, cuando surgió el tema de las torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, Al-Jazeera informó con todos los detalles, y pocos días después incluyó un programa sobre torturas en las cárceles árabes, lo cual es todo una novedad. Está claro que hay mucho por hacer en cuanto a luchas contra el analfabetismo, crear una cultura democrática y fomentar la sociedad civil
.

P.: ¿Tendrá éxito un experimento como Al-Hurra, dirigido por el Pentágono para público árabe?

L.B.D.: Dicen que tiene éxito. Muchos árabes lo ven aún sabiendo que es estadounidense, porque se fue haciendo más profesional, sumó corresponsales y se hizo menos evidente que es un medio del Pentágono.


Entrevista de Sebastián Lacunza

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