Islamabad- El atentado suicida que devastó el hotel Marriott de Islamabad matando al menos a 53 personas es una terrible advertencia de Al-Qaeda a Pakistán y a Estados Unidos, que han intensificado sus ataques a los refugios de los combatientes de Osama bin Laden en el noroeste del país, indicaron analistas.
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En esas zonas tribales, fronterizas con Afganistán, donde Washington sospecha que Al-Qaeda y los talibanes afganos han reconstituido sus fuerzas, estos militantes hacen frente desde principios de agosto a una vasta ofensiva del Ejército paquistaní y a la intensificación de los disparos de misiles por las fuerzas estadounidenses que combaten a sus aliados talibanes en Afganistán.«Este atentado es un mensaje de Al-Qaeda y de los talibanes: si los paquistaníes y los estadounidenses no cesan sus ataques a sus santuarios en las zonas tribales, responderán contra Pakistán si no pueden hacerlo contra Estados Unidos», aseguró el editorialista y politólogo paquistaní Hasan Askari.
Bajo las intensas presiones de Washington, que estima que Islamabad no hace lo suficiente por erradicar el terrorismo, el Ejército aseguró haber matado a cerca de 800 combatientes islamistas desde inicios de agosto en el distrito tribal de Bajaur, feudo de Al-Qaeda bajo la protección de talibanes paquistaníes, y en el de Swat, también al Noroeste.
«Las operaciones de Bajaur y de Swat han sido exitosas y han desconcertado de tal manera a los islamistas que están furiosos y desean responder por todos los medios», añadió Askari. Por ello han tomado ahora como objetivo a los civiles, mientras que la gran mayoría de los atentados suicidas que han provocado más de 1.200 muertos en algo más de un año en todo el país tenían como blanco las fuerzas de seguridad, estimó el analista. «Por primera vez en la historia del país, las tropas paquistaníes han entrado en el distrito de Bajaur, donde se sospecha que se esconde Bin Laden, que pasa de un lado a otro de la frontera, por las provincias afganas de Kunar y Nuristán», explicó un alto responsable militar paquistaní, que pidió mantenerse en el anonimato.
Otro responsable relacionado con la investigación del atentado del Marriott (que provocó la muerte de dos estadounidenses, de un vietnamita y del embajador de la república Checa en Pakistán, Ivo Zdarek, además de la desaparición de un diplomático danés) aseguró que el método y el explosivo utilizado, más de 600 kilogramos de dinamita cargados en un camión bomba, «llevan el sello de Al-Qaeda».
El ataque del sábado fue igualmente un revés terrible para el nuevo presidente, Asif Ali Zardari, ampliamente considerado en su país como «un hombre de Estados Unidos» y que sólo horas antes había pronunciado un discurso contra los terroristas.
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