Alan García asumió la presidencia de Perú
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El flamante presidente Alan García.
Con el ahorro, García dijo que ejecutará principalmente obras de electrificación en zonas remotas.
"Si Chile puede lograr su éxito económico, nosotros porqué no", agregó García en su primer mensaje en el Congreso.
El presidente busca borrar la pésima imagen que dejó entre los peruanos su primer gobierno, cuando el país se sumergió en una hiperinflación, perdió los créditos internacionales y se agotaron todas las reservas del Banco Central.
García ganó las elecciones en junio en una segunda ronda electoral frente a Ollanta Humala, temido por los inversores por sus planes de nacionalizar la economía.
En el cambio de mando participaron ocho presidentes de la región, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Michelle Bachelet de Chile, Alvaro Uribe de Colombia y Evo Morales de Bolivia.
García, que reemplazó a un impopular Alejandro Toledo para un gobierno de cinco años, prometió en su campaña reducir la pobreza que afecta a un 48 por ciento de los casi 28 millones de peruanos, sin dañar las finanzas públicas y manteniendo el crecimiento económico que atrae a inversionistas externos.
El nuevo presidente recibirá un país con una expansión económica anual del 6,5 por ciento, debido básicamente al fuerte crecimiento de sus exportaciones, principalmente de sus minerales, cuyos precios registran alzas históricas.
"Hay más exportaciones, es verdad, pero en la otra orilla hay una catástrofe social", dijo el presidente.
García anunció también un ambicioso plan de inversiones en infraestructura, que será lanzado en los próximos 17 meses, para mejorar el servicio de agua potable, electrificación rural, construcción de carreteras, principalmente en el sur de Perú, donde viven los más pobres de este país.
"El fondo tendrá un monto de 5.000 millones de soles (1.500 millones de dólares) adicional al presupuesto, esto unido a la inversión privada ayudará a reducir la pobreza", acotó.
El presidente también dijo que durante su gobierno buscará renegociar los contratos con las empresas productoras de gas para reducir las tarifas internas de este combustible.
También anunció que en su gestión se desentralizará el gasto público, principalmente el generado por la minería, que en estos momentos reporta altas ganancias que no se revierten en las zonas donde opera, en su mayoría pobres.
García, quien afirma que ha cambiado, se ha puesto como meta mantener un déficit fiscal e inflación bajos, claves para dar confianza a los inversores en Perú, que requiere 23.000 millones de dólares para desarrollar su infraestructura.




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