31 de agosto 2006 - 00:00

Alckmin, inadvertido

Rio de Janeiro (Reuters) - Al principal candidato presidencial de la oposición brasileña, Geraldo Alckmin, le va mal en las encuestas. Pero pasar casi inadvertido en el corazón político de Rio de Janeiro resultó algo verdaderamente inesperado.

Alckmin tenía programado inaugurar ayer un comité de su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el barrio de Copacabana, cuya playa es mundialmente conocida, pero fue convencido de visitar el centro de la ciudad, dijo un asistente del candidato.

Pero su paso por la plaza Cinelandia, escenario de históricas manifestaciones políticas, no atrajo mucha más gente que unos 40 activistas del PSDB. El candidato recorrió una angosta calle sobre la que se encuentra la Cámara de Concejales, saludó a los propietarios de un pequeño restorán y después se sentó en el famoso bar Amarelinho, tradicional punto de encuentro de los cariocas.

«Si vuelcan mi 'chopp' (vaso de cerveza), van a tener que pagarlo», se limitó a decir una mujer ubicada en una mesa vecina, cuando media docena de estudiantes se tomaba fotos con Alckmin.

El candidato, de 53 años, comió papas fritas, queso untable, tomó café y una gaseosa de bajas calorías, sin alterar mucho la rutina del bar. Confundido, puso sal al café en lugar de azúcar, según reconoció luego.

Tras pasar 15 minutos en el bar, dejó el comercio sin hacer declaraciones sobre la campaña política y, en el camino hacia su automóvil, saludó al recepcionista y a un frecuentador de un cine que exhibe películas pornográficas.

Activistas de su partido enarbolaron carteles con fotos del candidato, que quedaron al lado de los letreros del cine.

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