Ni el democristiano Helmut Kohl, canciller hasta 1998, ni su sucesor socialdemócrata, Gerhard Schröder, consiguieron reducir el desempleo. En los últimos años, el déficit presupuestario se descontroló, y en 2006 Alemania vulnerará por quinto año consecutivo los criterios de Maastricht.
Pero las medidas prometidas -un recorte de subvenciones, más facilidades para que las empresas inviertan, un plan de inversiones públicas, una flexibilización del derecho al despido, un aumento del IVA en 2007 (ver aparte)suscitan
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