25 de septiembre 2019 - 00:00

Aliados políticos y activistas fustigaron el primer discurso de Bolsonaro en la ONU

"Presento un nuevo Brasil, que estuvo al borde del socialismo", dijo en su debut en el foro. En su país calificaron sus palabras de "inoportunas".

EXTENSO. El presidente Jair Bolsonaro dio un discurso de media hora, el doble de lo permitido en la Asamblea. 
EXTENSO. El presidente Jair Bolsonaro dio un discurso de media hora, el doble de lo permitido en la Asamblea. 

Nueva York - El primer discurso de Jair Bolsonaro en Naciones Unidas (ONU) fue fustigado en Brasil por la oposición y hasta sus propios aliados. En los más de 30 minutos en el estrado -el doble de lo permitido- el presidente de Brasil hizo una feroz defensa de la soberanía nacional, negó que los incendios estén devastando la Amazonia y afirmó que la mayor selva tropical del mundo no es “un patrimonio de la humanidad” sino de su país.

“Presento a los señores un nuevo Brasil, que resurge después de estar al borde de socialismo”: así debutó en el foro internacional. Luego tildó al Foro de San Pablo, la agrupación de partidos de izquierda latinoamericanos fundado por el Partido de los Trabajadores en 1990, de “organización criminal”. Y dijo que fue creado para “difundir e implementar el socialismo en América Latina, que aún continúa vivo y debe ser combatido”.

“¡El socialismo está funcionando en Venezuela! ¡Todos son pobres y no tienen libertad!”, afirmó.

En medio de sus críticas al papel que jugó Cuba en la expansión de esa ideología en la región, afirmó que actualmente hay unos “60.000 cubanos” en Venezuela, actuando en tareas de “inteligencia y defensa” para sotener a una “dictadura”. Y afirmó que trabaja con EE.UU. para devolver la democracia al país.

También tocó la cuestión ambiental. “La Amazonia no está siendo devastada ni consumida por el fuego como dice mentirosamente la prensa”, afirmó.

El ultraderechista, que asegura que existe una “psicosis ambiental” y defiende la explotación comercial en áreas de preservación ambiental, denunció que hay gobiernos extranjeros que utilizan a líderes indígenas como el cacique Raoni, de la tribu kayapó de la Amazonia, “para avanzar sus intereses económicos”.

“A veces algunos líderes indígenas, como el cacique Raoni, son usados por gobiernos extranjeros en su guerra de información para avanzar sus intereses económicos en la Amazonia”, dijo Bolsonaro en referencia al jefe indígena nominado al Nobel de la Paz para 2020, y a quien Macron recibió tras el G7. “El monopolio del Raoni se acabó”, aseguró.

“¡Nosotros no somos usados por nadie! Estamos respondiendo al llamado de la Madre Tierra”, sostuvo a periodistas en Nueva York Sonia Guajajara, coordinadora ejecutiva de la Coalición de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), que representa a 305 etnias.

Guajajara precisó asimismo que la indígena xingú Ysani Kalapalo, invitada por Bolsonaro a la ONU, no representa a ninguna de las 16 tribus de su región, como señaló en una carta la Asociación Tierra Indígena Xingú.

El discurso de Bolsonaro en la ONU “fue para agradar a sectores económicos como las empresas mineras, madereras y al agronegocio”, denunció Dinamam Tuxa, consejero de la APIB.

Años antes de ser electo, Bolsonaro, excapitán del ejército, deploró que la caballería brasileña “no haya sido tan eficiente como la estadounidense, que exterminó a los indígenas”.

“El discurso del presidente fue una farsa. Intentó convencer al mundo que protege la Amazonia, cuando en realidad promueve el desmonte del área socioambiental, negocia tierras indígenas con mineras extranjeras y debilita el combate al crimen forestal”, dijo Marcio Astrini, coordinador de Políticas Públicas de Greenpeace.

“La Amazonia no se está quemando debido a ‘las prácticas culturales de indígenas y poblaciones locales’ como dijo Bolsonaro hoy. Se está quemando porque dio varias señales a los grandes hacendados de la región de que estaba permitido”, dijo Katia Maia, directora ejecutiva de Oxfam Brazil.

Una veintena de manifestantes con un muñeco gigante de Bolsonaro protestaron frente a la ONU durante su discurso, al grito de “¡La Amazonia está ardiendo, Bolsonaro es un mentiroso!”.

En el país, las declaraciones que más repercutieron fueron las del gobernador de San Pablo, João Doria (PSDB). “En primer lugar, sus palabras fueron inadecuadas. Segundo, inoportunas. Tercero, sin referencias que pudieran traer respeto y confianza a Brasil sobre ambiente, economía y política. Cuarto, mala repercusión internacional. El mundo entero se está haciendo eco de la intervención del presidente en la Asamblea General de las Naciones Unidas”, dijo quien el año pasado fue uno de los principales aliados electorales del ultraderechista.

Según cifras oficiales, la deforestación de la Amazonia brasileña prácticamente se duplicó entre enero y agosto, y representa este año el equivalente a 640.000 canchas de fútbol. Los incendios -provocados en su mayoría por ganaderos y madereros- casi se triplicaron en agosto en relación a 2018.

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