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5 de junio 2009 - 17:11

Ante la creciente incertidumbre, temen que no se pueda recuperar la caja negra

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El misterio crece en torno al accidente.
El misterio sobre la desaparición en el Atlántico de un Airbus de Air France con 228 personas a bordo resurgió, luego de que Brasil admitiera que no había recuperado ningún resto del avión. Esto acrecienta las posibilidades de que no se encuentre la caja negra.

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La caja negra del Airbus de Air se encuentra en algún punto del fondo del mar, a unos 4.000 metros de profundidad y en medio de una geografía accidentada y montañosa, que algunos compararon con una suerte de Andes submarinos. Si ya antes era difícil su aparición, la situación empeora ante la nueva incertidumbre.

Durante 30 días, esta caja negra emitirá una señal que servirá de localizador.

"Es una mala noticia evidentemente, ya que hubiésemos preferido que las piezas fueran del avión y que tuviésemos informaciones", reaccionó el secretario de Transporte francés, Dominique Bussereau, al micrófono de la radio francesa RTL.

"El tiempo juega en contra nuestra (...), hay que hacer todo lo posible para recuperar las registradoras de vuelo y por lo tanto muy probablemente ampliar la zona para continuar las búsquedas", juzgó Bussereau.

Bussereau repitió que había que ser "extremadamente prudentes" en las búsquedas y eventuales descubrimientos que podrían presentarse para esclarecer esta tragedia en la que murieron 228 personas.

Por su parte, la Oficina de Investigaciones y Análisis francesa (BEA), a cargo de la investigación técnica de la catástrofe, publicó un comunicado en el que señala que la investigación mostró "incoherencias entre las diferentes velocidades medidas". Esto lo pudo establecer "basándose en el análisis de los mensajes automáticos transmitidos por el avión".

El avión posee diferentes calculadores cuyo objetivo es medir la velocidad y "se constata que había una incoherencia entre estas velocidades" medidas, explicó una vocera de la BEA.

La investigación también permitió confirmar "la presencia a proximidad de la ruta prevista del avión sobre el Atlántico de importantes células convectoras características de las regiones ecuatoriales". Esto corresponde a fenómenos de tormenta particulares.

La BEA advirtió sin embargo que convenía "evitar una interpretación apresurada o una especulación".

Teniendo en cuenta las mismas informaciones transmitidas por el avión, el constructor aeronáutico europeo Airbus envió una recomendación a todos sus clientes, que concierne a todos los modelos de aviones que construye, para recordarles a los pilotos los procedimientos a seguir en caso de que se registren incoherencias en las velocidades medidas.

Esta recomendación, llamada en la jerga aérea "télex de información sobre el accidente" (Accident Information Telexes, AIT), fue autorizada por la BEA y es clásica en caso de accidente. Se trata de recomendaciones sobre los procedimientos a seguir en tal o cual circunstancia, descritos en el manual de referencia de los aviones.

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