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2 de noviembre 2009 - 19:53

Antes del aniversario de la caída del muro, Barenboim recuerda el "Concierto contra la violencia"

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Daniel Barenboim.
El director argentino-israelí Daniel Barenboim y la Staatskapelle de Berlín recuerdan esta noche el "Concierto contra la violencia" que la orquesta ofreció hace 20 años ante la revolución popular que sacudía los cimientos de la ya extinta RDA.

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El 3 de noviembre de 1989 y a menos de una semana de la caída del muro de Berlín, la Staatskapelle interpretó en la abarrotada iglesia de Gethsemane, en el barrio berlinés oriental de Prenzalauer Berg, la Tercera sinfonía de Beethoven como señal de paz y llamamiento a la no violencia ante el temor de una escalada de los acontecimientos.

Mas de 2.500 personas ocuparon la iglesia para escuchar a la Staatskapelle bajo la batuta del director de la Komischen Oper, Rolf Reuter, quien, en una breve alocución, declaró: "el muro debe desaparecer", exigencia que fue ovacionada por los asistentes.

Los músicos a las órdenes de Barenboim, muchos de ellos miembros de la misma orquesta hace 20 años, interpretarán de nuevo gratuitamente la Tercera Sinfonía de Ludwig van Beethoven, conocida como la Heroica, para rememorar aquella manifestación pacífica musical.

La iglesia de Gethsemane era en 1989 uno de los principales centros de reunión de la oposición al régimen comunista de Berlín Oriental, que el 7 de octubre de 1989 ordenó su asalto y la detención de numerosas personas allí reunidas en la clandestinidad.

Ante el temor de que la revolución pacífica en la RDA degenerara en violencia una gran mayoría de los músicos de la Staatskapelle decidieron convocar el concierto popular y buscaron un director dispuesto a secundarlos.

El entonces director de la prestigiosa Staatsoper Unter den Linden Otmar Suitner, rechazó participar en un acto de connotaciones políticas, y los músicos recurrieron a Reuter, quien no sólo les ofreció su cooperación, sino que reclamó a viva voz la caída del muro.

Pese a que un fuerte dispositivo de la Stasi, la policía política de la RDA, vigiló el acto, no se produjeron detenciones al término del mismo, sin que los asistentes pudiesen entonces imaginar que pocos días después el muro de Berlín dejaría de dividir la ciudad.

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