3 de agosto 2004 - 00:00

Anunció Bush una amplia reforma de inteligencia

El edificio de la Bolsa de Nueva York amaneció ayer más custodiado que de costumbre, después de que el gobierno de EE.UU. dijo que Al-Qaeda ha puesto en su mira a las entidades financieras del país.
El edificio de la Bolsa de Nueva York amaneció ayer más custodiado que de costumbre, después de que el gobierno de EE.UU. dijo que Al-Qaeda ha puesto en su mira a las entidades financieras del país.
Washington (EFE, ANSA, AFP) - Un día después de haber elevado el alerta en Nueva York, Washington y Nueva Jersey por un renovado temor a atentados, el presidente de EE.UU., George W. Bush, anunció ayer la creación del puesto de director nacional de Inteligencia y de un Centro Antiterrorista, una trascendente reforma del aparato de seguridad que había sido sugerida por la comisión que investigó las fallas en la prevención de los atentados del 11 de setiembre de 2001.

«Somos un país en peligro», dijo Bush al anunciar una decisión que -según los demócratas-no puede separarse del contexto del proceso electoral, en el que los republicanos son percibidos en las encuestas como más aptos para el mane-jo de la seguridad antiterrorista.

El anuncio fue hecho en un acto en los jardines de la Casa Blanca, con Bush secundado por los responsables de Seguridad, Justicia, Exteriores y Defensa de su gobierno. «Tres años después del 11 de setiembre, todavía no estamos seguros», dijo el mandatario.

El director nacional de Inteligencia (o zar antiterrorista, como lo denomina la prensa) será el principal asesor del presidente en todos los asuntos relativos a la información obtenida por las diversas agencias del espionaje estadounidense
, que demostraron trabajar en forma poco coordinada antes de los atentados. El nuevo funcionario unificará los resultados del espionaje, aunque no intervendrá en las operaciones, y reportará directamente al presidente, quien lo nombrará con confirmación del Senado.

Bush dispuso que el director de la CIA, hasta ahora también coordinador de inteligencia en el nivel nacional, se ocupará sólo de ese servicio de espionaje, sin más injerencias.

De esta manera, atento a la necesidad de mostrarse activo en un tema tan sensible de cara al electorado, Bush desoyó los consejos de algunos de sus asesores, que se oponían a la creación del cargo de un superjefe de inteligencia. La nueva figura no formará parte del gabinete, tal como pidió la comisión en sus conclusiones.

En tanto, el Centro Nacional Antiterrorista se centrará en el análisis de las informaciones obtenidas, para coordinar y controlar los planes y actividades contraterroristas de todos los organismos del gobierno.

Bush informó también que impulsará otras medidas recomendadas por la comisión del 11-S, pese a sus reticencias iniciales. Una de ellas podría ser la creación de un centro de seguimiento y análisis de la proliferación de armas de destrucción masiva.

«Hay demasiados comités con jurisdicciones superpuestas, lo que hace perder tiempo y dificulta una reforma y super-visión eficaz», lamentó el presidente sobre la actuación del Congreso.

• Despliegue policial

En este marco, centenares de policías con equipo de combate se apostaron ayer en el centro de Washington, Nueva York y Nueva Jersey, en torno a instituciones financieras supuestamente elegidas como blancos para ataques terroristas.

El secretario de Seguridad Nacional, Tom Ridge, dijo por televisión que «la información de la más alta calidad, obtenida de fuentes múltiples en las últimas 36 horas y analizada por expertos, indican planes específicos» de los terroristas. «No hay algo que indique una fecha específica» para un ataque, aclaró Ridge. La vigilancia ampliada con carros antiterroristas y perros amaestrados, se intensificó en torno a la sede de la Bolsa de Valores y del Citi-group en Nueva York, la sede de la institución financiera Prudential en Newark (Nueva Jersey), y las del Banco Mundial y el FMI en Washington.

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