26 de enero 2014 - 00:08

Aplican eutanasia a una embarazada con muerte cerebral en EEUU

Foto: El País.
Foto: El País.
Marlise Muñoz, una mujer embarazada de 33 años declarada en muerte cerebral desde noviembre, fue desconectada finalmente del respirador que la mantenía en vida, ya que el hospital de Texas donde estaba ingresada decidió no recurrir la decisión del juez.

Hace un par de días, el juez R. H. Wallace dio la razón a los familiares de Muñoz, que pedían desconectarla, al considerar que la mujer ya estaba muerta y que el feto no era viable.

El juez dio asimismo al centro médico un ultimatum para retirar a la paciente la asistencia de vida artificial.

Por autorización del marido, Erick Muñoz, el hospital John Peter Smith, ubicado en Fort Worth, Dallas, informó que la mujer fue desconectada.

El centro médico había mantenido a Muñoz conectada argumentando que la ley del estado de Texas no permite retirar la asistencia del respirador si la paciente es una mujer embarazada.

El caso de Marlise, quien era paramédico, dividió en estos días al país, devolviendo a la memoria la historia de Terri Schiavo.

Marlise, oriunda de Texas, sufrió una embolia el 26 de noviembre cuando estaba embarazada de 14 semanas. Su marido la encontró inconsciente en la cocina de su casa y la llevó al hospital donde fue declarada en muerte cerebral.

El hospital texano se opuso a desconectarla en función de la ley aprobada en 1989 y modificada en 1999, pese los pedidos de la familia.

Pero durante el proceso algunos respaldaron la posición de la familia a favor de desconectar a la mujer ya que, a su juicio, hay diferencias legales entre las pacientes en estado vegetativo o en coma y las que están en muerte cerebral, siendo la ley aplicable sólo a las primeras.

Las abogadas de la familia Muñoz acusaron, por su parte, al hospital de interpretar erróneamente la ley e incluso de llevar a cabo un "experimento científico" con Marlise.

Tanto Erick como los padres de la mujer han asegurado que la joven tenía claro que no quería recibir apoyo vital artificial en un tipo de situación como la actual, ya que así lo había expresado en algunas conversaciones en vida.

Además, los familiares siempre consideraron inhumano que el feto siguiese creciendo en un cuerpo clínicamente muerto y sin un funcionamiento correcto. Para ellos, el feto sufrió la misma falta de oxígeno que la mujer durante la embolia.

Al final el hospital decidió acatar la decisión del juez.

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