Washington y Bagdad (EFE, AFP, ANSA) - El Congreso de Estados Unidos aprobó definitivamente ayer el paquete de ayuda adicional de 87.000 millones de dólares solicitado por la Casa Blanca para la reconstrucción de Irak y Afganistán tras el voto favorable en el Senado. La medida implica un alivio para el presidente de EE.UU., George W. Bush, en momentos en que está siendo duramente criticado en su país por las numerosas bajas que la resistencia iraquí está infligiendo al ejército norteamericano. El Senado aprobó la versión presentada por la Casa Blanca, pese al intento de los demócratas y algunos republicanos de que la mitad del dinero destinado a reconstruir Irak -20.000 millones de dólares-fuera en préstamos y no como donación.
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La disponibilidad de este dinero y las presiones de algunos senadores demócratas en favor de la ampliación del número de soldados estadounidenses en Irak están despertando una nueva polémica en la capital norteamericana. En este sentido, la Casa Blanca y el Pentágono rechazaron la sugerencia del senador Joseph Biden, que pidió aumentar la cantidad de soldados, y afirmaron que el nivel de tropas estadounidenses, con cerca de 130.000 hombres, es adecuado. Mientras tanto, los ataques contra la coalición continuaron ayer en Irak, un día después de la muerte de 16 soldados estadounidenses cerca de Bagdad en el atentado más grave contra Estados Unidos en la posguerra.
Un soldado estadounidense murió y otro resultó herido en un ataque con una bomba de fabricación casera cerca de la localidad de Tikrit, al norte de Irak, informaron las autoridades militares norteamericanas. Asimismo, un civil iraquí murió y 15 personas resultaron heridas en un atentado con bomba al nordeste de Bagdad contra un responsable de la provincia de Diyala, que salió ileso, según fuentes médicas y policiales. En Kerbala, al sur de la capital, tres iraquíes resultaron heridos, uno de ellos gravemente, a causa de un artefacto que explotó en la noche cerca del hotel Baratha, situado detrás de la mezquita de Al-Mukhayam, según un testigo.
Por su parte, la ciudad de Kirkuk fue blanco de tres ataques. Un artefacto estalló por la noche delante de una comisaría, poco después de que un obús de mortero cayera en el patio de un colegio de esa localidad y que varios desconocidos prendieran fuego a un camión que transportaba bloques de hormigón para la coalición, según fuentes policiales.
En Samarra, un soldado estadounidense resultó herido durante un ataque contra una caravana militar. Además, el gobierno provisional iraquí informó ayer que, el domingo por la noche, el presidente del consejo municipal de Karj, en Bagdad, Mustafá Zaidan Al-Jalifa, quien había sido designado por el gobierno de la coalición, fue asesinado.
También el domingo por la noche, el juez de instrucción iraquí, Muhan Jabr Al-Shuwaili, encargado de investigar a los ex dirigentes del régimen de Saddam Hussein, fue secuestrado y asesinado en Najaf (sur), indicó una fuente judicial.
Los habitantes de la aldea de Albu-Issa, donde fue abatido el helicóptero estadounidense el domingo por la tarde, festejaron el atentado y amenazaron con que Irak se convertirá en un nuevo Vietnam para Estados Unidos. Ayer, 12 personas fueron arrestadas en relación con el atentado.