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15 de enero 2008 - 00:00

Arabia Saudita se arma hasta los dientes

• Estados Unidos y Francia le venderán equipos por casi 80.000 de millones de dólares contra el régimen iraní.

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George W. Bush ayer, junto al rey saudita Abdala bin Abdelaziz. La crisis con Irán, un multimillonario paquete de asistencia militar y la suba del precio del petróleo centraron su conversación.
Riad - El presidente de EE.UU., George W. Bush, inició ayer su primera visita a Arabia Saudita con el anuncio de una venta multimillonaria de material militar al reino árabe para cercar a Irán en el Golfo Pérsico.

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El paquete incluye tecnología para convertir bombas convencionales en municiones de precisión con sistemas de navegación por satélite, conocida como JDAM («Municiones de ataque directo conjunto») y otros sistemas bélicos avanzados.

La iniciativa había sido adelantada en julio por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien habló de un paquete total de 20.000 millones de dólares para los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico. En cambio, recientes filtraciones a la prensa en Washington parecen sugerir que ese monto se referiría sólo a las compras por parte de Arabia Saudita.

El plan no había llegado a materializarse desde julio debido a las objeciones de algunos legisladores, que dijeron que era un peligro para Israel, un país que no es reconocido por ninguna nación de la Península Arábiga. No obstante, la Casa Blanca quiso sacarlo adelante para coincidir con la gira de Bush por Medio Oriente, donde el presidente ha dicho que reforzará las relaciones militares con los países del Golfo para enfrentarse a Irán «antes de que sea demasiado tarde».

Israel, que está muy alarmado por el programa atómico del gobierno de Teherán, retiró sus objeciones a la venta después de que EE.UU. le prometiera una asistencia militar de 30.000 millones de dólares durante diez años, según un pacto firmado en agosto.

Allanado así el camino, el Departamento de Estado notificó ayer al Congreso la operación, como requiere la ley, tras lo cual la Legislatura tendrá 30 días para expresar cualquier reparo.

En 1986 el Congreso logró bloquear una venta de misiles portátiles Stinger a Arabia Saudita, propuesta por el entonces presidente Ronald Reagan.

Y no es sólo Bush quien ha traído regalos a Riad. El Air Force One, el avión presidencial, aterrizó procedente de Dubai poco después de que abandonara la capital saudita el presidente francés, Nicolas Sarkozy. El líder galo, quien ha endurecido la política de su país respecto de Irán en relación a sus predecesores, dijo que había tratado con las autoridades sauditas la posible venta de helicópteros, aviones, fragatas, submarinos, un sistema de defensa aérea y equipos para la vigilancia de las fronteras del reino wahabí. La operación ascendería a una «cifra de 40 mil millones de euros de contratos potenciales», unos 60.000 millones de dólares, según Sarkozy.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, no se quedó callado y ayer instó a sus vecinos del Golfo Pérsico a analizar su propia propuesta de colaboración económica y de seguridad para la región.

Arabia Saudita teme, como los otros países de la Península Arábiga -todos de mayoría sunita menos Bahrein-, el aumento de la influencia de Irán, que es el baluarte de los chiitas, en la zona y en su propio territorio.

Riad llegó a acusar a Teherán el año pasado de « desestabilizar» la región. No obstante, Arabia Saudita teme una confrontación armada y últimamente ha realizado acercamientos al gobierno de Teherán.

La semana pasada, por ejemplo, el ministro de Relaciones Exteriores saudita, el príncipe Saud al-Faisal, pidió moderación tanto a EE.UU. como a Irán.

Además de la política respectode Irán, la protección de los derechos humanos y el fomento de la democracia será otro tema delicado en las conversaciones entre el rey Abdala Bin Abdelaziz y Bush, que cenaron ayer juntos y posteriormente sostuvieron una reunión de trabajo de casi hora y media. Hadley confirmó que el presidente mencionará el asunto. El Departamento de Estado ha denunciado violaciones graves de los derechos de culto, de la mujer y los derechos políticos en general en Arabia Saudita.

Los mandatarios también abordaron las negociaciones de paz en Medio Oriente, según Hadley, y el alto precio del petróleo también estuvo en la agenda.

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