27 de marzo 2002 - 00:00

Arafat no viaja a la cumbre árabe, y se agrava la crisis

Ramallah, Cisjordania (Reuters, AFP) - El líder palestino, Yasser Arafat, decidió ayer no asistir a la cumbre de la Liga Arabe que comienza hoy en Beirut, mermando el alcance de ese encuentro clave y la posibilidad de aplicar el plan de paz saudita, tema central de la reunión. Sin embargo, al cierre de esta edición, Estados Unidos realizaba una gestión de último momento para que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, rectificara su decisión y dejara concurrir a Arafat a la cumbre, garantizándole que podrá regresar a Cisjordania.

«Creemos que es preferible que Arafat viaje a Beirut y vuelva a Cisjordania», declaró el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, quien su-brayó que el rechazo anunciado por Sharon no era una decisión definitiva. «Pensamos que el gobierno israelí examinará seriamente esa posibilidad y veremos qué dice finalmente», agregó.

Sharon había afirmado anoche que no estaban dadas las condiciones para que Arafat fuera a la cumbre de la Liga Arabe. Había exigido que proclamara «un cese el fuego en su lengua a su pueblo, así como la detención de la violencia». El premier afirmó asimismo que, en caso de un eventual viaje de Arafat a Beirut, Israel se reservaba el derecho de autorizar o no su retorno a los territorios palestinos si «durante su ausencia, se producen atentados terroristas».

Ante esta toma de posición, Arafat decidió no viajar a Beirut y quedarse en los territorios. En una declaración dada a conocer a última hora, la oficina de la Autoridad Palestina (AP) dijo que Arafat prefería «quedarse con su pueblo» y que temía que sino Israel lo impidiera regresar a los territorios. No obstante, la delegación palestina aclaró que el líder permanecerá comunicado con la cumbre vía satélite, a través de una gran pantalla.

• Pedido

Las declaraciones de Sharon fueron posteriores al pedido de Estados Unidos para que Israel levantara el confinamiento que pesa sobre Arafat desde el 3 de diciembre y le permitiera viajar a Beirut para participar de la cumbre donde se tratará la iniciativa de paz saudita.

«El gobierno israelí conoce lo que piensa Estados Unidos. La Liga Arabe sabe que el presidente George W. Bush espera que esta cumbre sea coronada por el éxito y siga centrada en la paz, y que es muy importante que este aspecto no se pierda de vista cualesquiera sean las decisiones que tomen los participantes», había dicho Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca. Para los palestinos, «la actitud de Sharon respecto de Arafat es una provocación y no ayuda al proceso de paz. Destruye los esfuerzos internacionales y constituye un desafío a la cumbre árabe de Beirut», declaró Nabil Abu Rudeina, consejero de Arafat. «Rechazamos estas afirmaciones y responsabilizamos al gobierno israelí de esta peligrosa escalada», agregó.

Casi en paralelo a la decisión de Sharon, Egipto sorprendió cuando confirmó el creciente rumor de que el presidente
Hosni Mubarak había renunciado a concurrir a la cumbre de Beirut.

Según el ministro egipcio de Asuntos Exteriores,
Ahmed Maher, la decisión de Mubarak, personaje clave en la región, se debió a «razones excepcionales que exigen su presencia en Egipto». Sin embargo, el canal de televisión qatarí Al Jazeera había anunciado que Mubarak no viajaría a la capital libanesa por «posibles divergencias» con el resto de los líderes de los 22 países que integran la Liga.

Durante los últimos días, la prensa egipcia había minimizado la importancia del plan de paz saudita, subrayado que se basa en una estrategia ya propuesta por Egipto.
El plan saudita propone la normalización de las relaciones israelo-árabes a cambio del retiro de Israel de los territorios ocupados desde 1967, incluyendo el Golán sirio y el territorio libanés, para volver a las fronteras de antes de la Guerra de los Seis Días. Prevé también la creación de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital.

• Otros ausentes

Además de Mubarak y Arafat, faltarán también a la cumbre los máximos dignatarios e Kuwait, Irak, Qatar, Omán, Libia, Sudán, Mauritania y el rey Fahd de Arabia Saudita, este último enfermo desde hace tiempo.

Entretanto, dos observadores noruegos de la Presencia Inter-nacional Temporal en Hebrón (TIPH) murieron anoche al ser alcanzados por disparos en el sector de Hebrón, sur de Cisjordania, informó la radio pública israelí, precisando que un tercer observador de la misma nacionalidad estaba herido.

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