Brasilia - Cuatro supuestos piratas cibernéticos fueron interrogados ayer en Brasilia luego de su captura por parte de la Policía Federal, que los considera sospechosos de haber hackeado los teléfonos de “cientos” de autoridades, entre ellas el ministro de Justicia Sergio Moro, y periodistas.
Arrestaron en Brasil a cuatro supuestos hackers del teléfono de Moro
Según trascendió, hay cientos de personas espiadas, entre funcionarios, magistrados judiciales y periodistas. Buscan ahora a sus posibles financistas.
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El caso está directamente relacionado con las filtraciones de chats entre Moro y los fiscales de la operación Lava Jato que los muestran actuando de modo parcial e ilegal para condenar y proscribir políticamente a Luis Inácio Lula da Silva, tal como publicó el sitio The Intercept.
Según reveló ayer la prensa brasileña, se trata de personas de entre 25 y 33 años, oriundos del interior del estado de San Pablo. Al menos uno de ellos confesó haber capturado información del celular de Moro, del jefe de los fiscales de la operación Lava Jato, Deltan Dallagnol y de otras autoridades, dijo el sitio de internet de O Globo.
El juez federal Vallisney de Souza Oliveira, del Juzgado número 10 del Distrito Federal, ordenó el ingreso de los sospechosos en prisión y señaló que “hay fuertes indicios de que integran una organización criminal para la práctica de crímenes y que se unieron para violar el secreto telefónico de diversas autoridades brasileñas a través de la invasión de la aplicación Telegram”.
Los arrestados son el disc jockey Gustavo Henrique Elias Santos, su mujer Suelen Priscila de Oliveira, Danilo Cristiano Marques e Walter Delgatti Neto.
Aunque rige el secreto del sumario, trascendió que el principal objetivo de los hackers fue Moro, quien entre marzo de 2014 y fines de 2018 comandó la causa anticorrupción Lava Jato y condenó a Luiz Inácio Lula da Silva entre otros políticos y empresarios.
“Felicitaciones a la Policía Federal por la investigación del grupo de hackers, así como al Ministerio Público Federal y la Justicia Federal”, festejó Moro, quien fue recibido por el presidente, Jair Bolsonaro, para analizar la marcha de la investigación.
Fuentes de la Policía Federal dejaron trascender que a partir de las informaciones obtenidas en las cuentas bancarias de algunos de los detenidos, el próximo paso es saber si estos fueron contratados por alguien y qué intención política movió a los financistas.
A todos se les trabaron embargos por un total de 1.000 millones de reales (unos 265 millones de dólares).
El operativo Spoofing, iniciado el martes por la Policía Federal, derivó en las detenciones realizadas en las ciudades de San Pablo, Araraquara y Ribeirão Preto, estos dos últimos en el interior del estado de San Pablo.
El lunes por la noche el ministro de Hacienda, Paulo Guedes, también informó sobre una invasión a su teléfono celular, poco después de que la diputada Joyce Hasselmann, líder del bloque oficialista, hiciera lo propio.
A principios del mes pasado Moro denunció que su teléfono móvil había sido hacheado y pocos días después el sitio The Intercept publicó los primeros artículos sobre sus aparentes irregularidades en el manejo de la operación Lava Jato, con la filtración de chats de Telegram que lo muestran actuando de modo parcial contra Lula da Silva y participando en decisiones de los fiscales sobre el manejo de las investigaciones, algo prohibido por la ley brasileña, que les impone a los jueces de primera instancia el deber de ser imparciales y, por eso, los habilita cuando concluyen las investigaciones de los procuradores, a emitir sentencia.
Los artículos de The Intercept, el diario Folha de São Paulo y la revista Veja muestran a Moro violando esos deberes, sobre todo en base a sus chat con Dallagnol.
The Intercept, editado por el reconocido periodista Glenn Greenwald, publicó la transcripción de conversaciones entre Moro y Dallagnol, en las que parecen acordar la realización de maniobras irregulares para forzar pruebas y coordinar procedimientos en la Lava Jato.
Moro se refirió ayer indirectamente a The Intercept al cuestionar a “aquellos que divulgan supuestos mensajes obtenidos a través de crímenes”. Pero los medios involucrados en la investigación explican que su rol es difundir información que sea considerada de interés público, independientemente de su origen, el que, además, dicen desconocer.
Entretanto Greenwald, radicado en Brasil, ironizó los arrestos al postear: “¡Qué interesante! La Policía Federal encontró rápidamente un grupo de hackers, pero no logró encontrar a Fabricio Queiroz”. Se refirió así a un allegado de la familia del presidente Bolsonaro, sospechoso de haber lavado dinero ilegal para las campañas del clan.
Agencias ANSA y Télam,
y Ámbito Financiero




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