El secretario de Seguridad Nacional de EE.UU., Michael
Chertoff, disparó nuevamente los temores de los norteamericanos
al revelar su sensación «visceral» de que Al-Qaeda
podría atacar de aquí a setiembre.
Washington (EFE, AFP) - La psicosis de que este verano boreal puede producirse un atentado terrorista en suelo estadounidense crece en el país, animada por declaraciones de responsables del gobierno e informes que advierten de la reorganización de Al-Qaeda.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A pesar de que por el momento no existen indicios de una amenaza específica, la Casa Blanca analizó ayer este asunto en una reunión en la que participaron las más altas autoridades encargadas de la lucha antiterrorista.
El miedo se desató el martes, cuando el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Michael Chertoff, reveló que tenía la sensación «visceral» de que existe un mayor peligro de atentados.
«Parece que el verano boreal los atrae (a los terroristas de Al-Qaeda)», dijo Chertoff, quien señaló que «continúan con su reagrupamiento».
«Este mensaje nos enseña, una vez más, que tenemos que estar en alerta», aseveró.
Como si esto no fuera suficiente para aterrar a los estadounidenses, el mismo día un informe secreto de los servicios de inteligencia indicó que Al-Qaeda ha alcanzado una capacidad operativa del nivel que tenía antes de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
Al-Qaeda «está considerablemente más fuerte que hace un año y se ha reagrupado en una medida no vista desde 2001», señaló uno de los expertos a la prensa local, tras filtrarse el documento.
Pero el presidente de EE.UU., George W. Bush, envió ayer un mensaje de tranquilidad a la población, al negar esa versión.
«Hay una percepción entre los medios de que Al-Qaeda puede estar tan fuerte como antes de los atentados del 11 de setiembre de 2001. Simplemente no es verdad», dijo el jefe de la Casa Blanca, quien explicó que el informe se refiere a después de esa fecha.
Debilitada
Bush puntualizó que esa organización «está más débil de lo que habría estado» si Estados Unidos no la hubiera atacado en países como Afganistán o Irak.
Aun así, «siguen siendo una amenaza y un peligro, por eso debemos combatirlos en Afganistán, en Irak y donde podamos encontrarlos», aseguró.
Después del mensaje de Bush quizá las aguas vuelvan a su cauce, pero, por el momento, la psicosis parece apoderarse de los estadounidenses.
Aunque aún no hay indicios de un atentado en un « futuro próximo», según el propio Chertoff, éste insiste en que sus palabras se basan en una «opinión informada», ante las críticas recibidas por sus declaraciones.
La Casa Blanca respaldó en todo momento a Chertoff y destacó la necesidad de mantener la vigilancia antiterrorista.
De hecho, Bush comentó ayer que si él tuviera esta sensación «visceral», haría lo que le dicta su cabeza: «Compartir con la gente que Al-Qaeda es una amenaza».
Por su parte, el portavoz de la residencia presidencial, Tony Snow, afirmó que le «complace» tener a un secretario de Seguridad Nacional que «está preocupado todo el tiempo».
«Si se considera lo que está ocurriendo en todo el mundo, se puede comprender esa forma de pensar», añadió.
Como resultado de esta psicosis, un avión de la aerolínea American Airlines, que volaba desde Los Angeles a Londres, fue desviado ayer al aeropuerto de Nueva York, después de que el comportamiento sospechoso de un pasajero lo llevó a aterrizar de emergencia.
Después de este incidente, Chertoff explicó a la televisión estadounidense que el incidente pudo «ser resultado de un malentendido».
El miedo a un atentado se ha incrementado estos días en Estados Unidos, pero llama la atención que por ahora no se hayan aumentado las medidas de seguridad.
Dejá tu comentario