Audiencia crucial por las escuchas de Bush
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«No conozco ningún fundamento jurídico que permita saltearse» la Justicia para ordenar las escuchas, declaró en diciembre otro miembro de la comisión, la también republicana Lindsey Graham.
Edward Kennedy, del ala más liberal de la oposición, previno el viernes que esperaba « respuestas verdaderas», y Russell Feingold, un hombre de ambiciones presidenciales, acusó a Bush de comportarse como «un rey».
• Alegato
La defensa de Gonzales -quien fue consejero jurídico de la Casa Blanca cuando este programa fue lanzado- podría no sorprender: el Departamento de Justicia ya publicó un alegato detallado hace dos semanas. Para el gobierno, el contexto de la «guerra contra el terrorismo» le da al presidente el poder de ordenar una misión de vigilancia de ese tipo, a pesar de una ley de 1978 sobre espionaje que afirma la necesidad de órdenes judiciales.
Gonzales podría además mostrarse reticente a dar detalles sobre los blancos y resultados de las escuchas: el gobierno defiende obstinadamente el secreto guardado hasta ahora sobre el programa, que antes de su revelación en la prensa no había sido presentado más que a un puñado de legisladores.
El secretario de Justicia prometió actuar contra los responsables de la filtración que condujo a la difusión de las escuchas.
Para complicar más el panorama, «The Washington Post» en su edición de ayer dijo que «las escuchas practicadas a miles de estadounidenses terminaron exculpando prácticamente a todos por no haberse escuchado nada similar a una amenaza terrorista».



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