Auschwitz (ANSA, EFE, AFP, Reuters, La Vanguardia) - Bajo la nieve, con un intenso frío, el ruido del tren y el silbido de una locomotora conmovieron a decenas de jefes de Estado y de gobierno, y a unos dos mil sobrevivientes que participaron del acto central de conmemoración de las víctimas de Auschwitz, de cuya liberación se cumplieron ayer 60 años.
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Rodeados de alambradas de púa y los restos de la maquinaria de la muerte utilizada para matar con gases e incinerar, los líderes que llegaron a la ceremonia se comprometieron a que la atrocidad de la Segunda Guerra Mundial nunca sea olvidada. A su vez, sobrevoló en los discursos el alarma ante rebrotes antisemitas. En ese sentido, el Parlamento europeo aprobó ayer sin votos contrarios pero con una decena de abstenciones, una moción de condena a todas las formas de antisemitismo y racismo.
Hasta 1,5 millón de personas murieron en las cámaras de gas y los crematorios de Auschwitz-Birkenau, establecido por Alemania nazi en la Polonia ocupada como el centro principal de su «solución final». La gran mayoría de las víctimas eran judíos y también se cuentan gitanos, rusos, polacos, rumanos, izquierdistas y homosexuales, entre otros grupos atacados por su raza, religión, nacionalidad o ideología. Auschwitz fue creado en 1940 y liberado el 27 de enero de 1945 por el ejército rojo soviético, cuyos asombrados soldados liberaron a 7.000 demacrados prisioneros abandonados allí tras la retirada de los alemanes. El campo de exterminio llegó a albergar a 400.000 personas a la vez, en tanto que varios cientos fueron utilizados para experimentos humanos.
• Comienzo y final
El acto, impresionante de solemnidad, empezó y acabó de la misma manera, con el silbido simbólico del tren. Un millar de sobrevivientes, algunos luciendo con orgullo el brazalete con el número que le dieron en el campo y el símbolo de la categoría de preso a la que pertenecían, siguieron la ceremonia de tres horas al aire libre.
Junto a ellos, dignatarios de cuarenta países, empezando por el presidente ruso, Vladimir Putin, representante de los libertadores del ejército rojo; el presidente de Israel, Moshe Katshav, representante del pueblo más perseguido, y el presidente alemán, Horst Köhler, en representación de los antiguos opresores.
Putin y Katzav fueron, juntocon el presidente de Polonia, Alexander Kwasniewski-, en cuyo país está emplazado Auschwitz, los encargados de pronunciar los discursos por parte de los dirigentes. Por las víctimas hablaron dos antiguos presos ilustres, el polaco Wladislaw Bartoszewski, ex miembro de la resistencia y de la disidencia anticomunista entre cuyos méritos está haber iniciado la reconciliación con Alemania, y la ex ministra francesa Simone Weil, así como el presidente de la comunidad gitana alemana, Romani Rose. Más allá de los discursos, el acto estuvo jalonado por los cantos en hebreo, los momentos de silencio y las oraciones.
La noche fue cayendo durante la ceremonia, celebrada a cielo abierto con las oscuras barracas de Birkenau de fondo y ante la vía del tren a lo largo de la cual unas antorchas iluminaban la nieve. Antes de que silbara el tren marcando el final del acto, los representantes oficiales fueron depositando ante un monumento a las víctimas sendas velas.
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