Montevideo (especial) - El presidente Jorge Batlle fue el gran ausente de las elecciones de ayer, en un nuevo episodio poco comprensible para un primer magistrado y que, como le ocurrió en otras ocasiones, le valió duras críticas de la ciudadanía y del resto de la dirigencia política.
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Esta vez, quien lo calificó con ironía fue el ex presidente Luis Alberto Lacalle, ya que la actitud de Batlle fue un mal ejemplo para quienes deben desempeñarse como autoridades de mesa, a quienes ahora se pretende sancionar. Un dato característico de esta compulsa no fue sólo la ausencia de designados para controlar el acto electoral, sino también de fiscales de los propios partidos participantes.
El episodio tampoco cayó bien dentro de las filas del Partido Colorado, debido a que dio imagen de desapego hacia el candidato Guillermo Stirling. Este había sido postulado por el mandatario oriental como líder de la corriente interna Lista 15, que le ganó la pulseada a su contrincante interno Julio María Sanguinetti, líder del Foro Batllista. El ex presidente Sanguinetti no sólo fue a votar al mediodía, sino que, además, se fotografió generosamente con el candidato oficialista.
Aunque el marco general de las elecciones internas fue de calma, otro episodio que mereció reprobación fue la agresión que sufrió el diputado blanco Julio Borsari. Anoche, estaban detenidas dos personas, a quienes el agredido acusó de haberle propinado fuertes golpes que le fracturaron el tabique nasal y de pertenecer al Frente Amplio.
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