Autorizó Israel que ahora la ofensiva en Líbano sea total
El tiempo apremia. Un mes de cruenta guerra no parece haber mellado definitivamente el poder de fuego de la milicia libanesa Hizbollah, y las negociaciones en la ONU para una tregua pueden imponer un plazo perentorio a ese objetivo y, más aun, dar por tierra con él. La poderosa incursión terrestre de anoche, 10 kilómetros dentro del territorio libanés, era para algunos analistas el preludio de la ofensiva masiva autorizada horas antes por el gobierno de Ehud Olmert. La idea es que si la comunidad internacional impone ya un cese del fuego, los terroristas proiraníes podrían salir del conflicto con buena parte de su estructura indemne. En paralelo, si los esfuerzos diplomáticos fracasan, la fuerza bélica será la única garantía de que Hizbollah no vuelva a acosar a la población civil del norte de Israel con sus misiles. El Estado judío se encuentra ante un desafío formidable, y una victoria clara evitaría que el Irán de las aspiraciones nucleares salga fortalecido en el juego más grande que se dirime en estas horas cruciales.
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Largas columnas de tanques israelíes buscaban forzar ayer el repliegue de las milicias de Hizbollah, en un intento por neutralizar los cruentos ataques misilísticos de ésta contra Galilea. Soldados israelíes custodian a dos aparentes combatientes de Hizbollah capturados en combate. El grupo terrorista chiita aceptó ayer el despliegue del ejército del Líbano en el sur del país, un intento por bloquear la actuación de una fuerza internacional.
Hasta ahora la ofensiva militar se había concentrado en crear una «franja de seguridad» de cerca de 8 kilómetros más allá de la frontera. Pero la ampliación de las operaciones llegaría hasta el río Litani, entre 5 y 30 kilómetros del límite, considerada por la cúpula militar y el gobierno de Israel la única forma de frenar los lanzamientos de cohetes.
Desde hace dos días, miles de soldados se dirigen a la frontera norte y, según los diarios «Jerusalem Post» y «Haaretz», en la nueva ofensiva participarán 40 mil miembros de las fuerzas, de los cuales 10 mil se encuentran ya en el sur del Líbano.
Una fuente militar israelí confirmó anoche 15 bajas en las filas hebreas. Además, agregó que otros 38 soldados resultaron heridos en una de las peores jornadas para el ejército desde que comenzó la guerra. Según el portavoz, también perdieron la vida 40 milicianos chiitas, aunque Hizbollah sólo anunció «el martirio» de 4 de sus guerrilleros.
El día también estuvo caracterizado por nuevos bombardeos en Beirut y otros puntos estratégicos, además del lanzamiento de misiles por parte del grupo proiraní al norte de Israel. Desde el inicio de la guerra el 12 de julio pasado, han muerto al menos 1.050 civiles en el Líbano y 60 en Israel, según los gobiernos de cada país.
En ese sentido, Estados Unidos pidió al gobierno de Olmert que ejerza el « máximo cuidado» para evitar pérdidas inocentes al expandir su ofensiva en el sur libanés.
Israel, dijo el vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, debe ejercer «el máximo cuidado en evitar bajas civiles», pero al mismo tiempo reconoció el derecho de ese país a defenderse de los ataques de Hizbollah.
Por otro lado, un desafiante jefe de Hizbollah, Hassan Nasrallah, prometió convertir el sur del Líbano en un «cementerio» para las tropas israelíes.
«Convertiremos nuestra preciosa tierra del sur en un cementerio para los sionistas invasores», agregó en un discurso por TV. «Hemos demostrado que nuestra capacidad de fuego está intacta. En los dos últimos días hemos disparado 350 cohetes contra el norte de Israel y esta noche ha partido una nueva salva», aseguró (ver vinculada).
Asimismo, Nasrallah les indicó a los residentes árabes en Haifa, en el norte de Israel, que deben abandonar esa ciudad, sin dar más detalles. «Para los árabes de Haifa éste es un mensaje especial. Expreso nuestra tristeza por sus mártires y sus heridos. Por ello les pido que abandonen la ciudad», dijo.
«En el pasado la presencia de ustedes y lo que les sucedió nos hicieron dudar si atacábamos o no esta ciudad», declaró el líder de la milicia.




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