Madrid - José María Aznar tiene dos objetivos claros en la visita que realiza en EE.UU. a su amigo George W. Bush. Por un lado procurará implicar aún más a España en Irak y le anunciará la intención de que su país participe como «fuerza ocupante» en territorio iraquí con 1.500 hombres. Como segundo objetivo, intentará que Bush ponga en el listado de organizaciones terroristas al partido político Batasuna, considerado el brazo armado de la banda terrorista ETA.
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Más aún, Aznar intentará que EE.UU. impulse por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, la elaboración de «una lista general» de organizaciones terroristas que incluya al grupo político radical.
El vicepresidente primero del gobierno español, Mariano Rajoy, confirmó que España participará mañana en Londres, en una reunión de los miembros de la coalición en la que se decidirá qué zonas de responsabilidad ocuparán en Irak cada uno de los países que participaron en la guerra. Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca, Polonia, Ucrania y Holanda serán algunas de las naciones que estarán presentes en el «reparto», en el cual España aspira a administrar un subsector del sur iraquí que se encuentra bajo responsabilidad británica.
Las fuerzas armadas españolas enviarían unos 1.500 militares y convocarían a completar su grupo a unos mil efectivos pertenecientes a ejércitos latinoamericanos. Honduras y Nicaragua ya mostraron su disposición a integrar este grupo. Al iniciarse la guerra de Irak, analistas y políticos de todos los sectores se preguntaron por las razones del presidente español para defender la política norteamericana, sin el apoyo de la Unión Europea y de las Naciones Unidas.
• Terrorismo vasco
Aznar aprovechará su encuentro en Washington con su par norteamericano y con el Fiscal General, John Ashcroft, para solicitar que incluya al partido radical vasco Batasuna -ilegalizado por la Justicia española- en la lista de organizaciones terroristas que elabora anualmente el Departamento de Estado norteamericano. El País Vasco volvió al centro de la escena en estos días, ante la prohibición de la Justicia de que intervengan listas electorales sucesoras de la ilegalizada Batasuna (12 por ciento de los votos en promedio) en los comicios del 25 de mayo.
Los radicales vascos conformaron cientos de frentes electorales con diversos nombres para eludir la decisión judicial, pero el gobierno parece decidido a evitar que esa intención se concrete. Algunas localidades menores, al retirarse la candidatura radical, se quedan directamente sin ningún postulante a alcalde.
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