La ONU ordenó la destrucción de estos proyectiles al estimar que tenían un alcance superior a los 150 km autorizados.
Ueki añadió que se había procedido también a la destrucción de un lanzador.
El portavoz agregó que 72 expertos seguían trabajando en Irak, un número bastante inferior a los más de cien que se encontraban en este país el pasado mes de febrero.
La ONU se sigue negando a hacer comentarios sobre una posible evacuación de los inspectores, en previsión de un conflicto.
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