29 de agosto 2003 - 00:00

Batlle ahora intentará privatizar ferrocarriles

Montevideo - El gobierno uruguayo no ocultó ayer la euforia causada por la concreción de la privatización del aeropuerto internacional de Carrasco, que marca un quiebre -al menos en lo anímico- del cuadro de situación económica caracterizado por una fuerte recesión y altos niveles de desocupación.

Esta tensa situación social es aprovechada por el sindicalismo de izquierda para presionar políticamente a Jorge Batlle a favor del Frente Amplio y de otros partidos, aun los que fueron aliados del oficialismo hasta hace poco en el Parlamento.

En este sentido, no fue casual que la privatización fuera calificada por el ministro Lucio Cáceres como el hecho económico más importante desde 2001, cuando Uruguay fue sacudido por una grave crisis financiera que lo dejó al borde del colapso.

La privatización de Carrasco y la del puerto de Montevideo son los dos hitos sobre los cuales Batlle se basa -si se lo permite el Congreso- para profundizar las privatizaciones y abrir una economía demasiado estatizada y asfixiada por una legislación laboral que traba o impide, lisa y llanamente, nuevas inversiones extranjeras.


Ahora se viene la privatización de los ferrocarriles estatales y el plebiscito para vender a capitales privados 49% de las acciones de la petrolera estatal, ANCAP.

Por todo esto, y por su magnitud -se ofertaron u$s 34 millones-, la privatización del aeropuerto de Carrasco se convirtió en la noticia económica más importante de la semana.


• Competencia

Veamos algunos detalles: PUJA Cereal Sur SA -la empresa integrada por capitales extranjeros y uruguayos- debió competir con otros tres grupos importantes para quedarse con el aeropuerto.

El primero, integrado por las empresas uruguayas Candysur, Vimalcor y Neutral -actual operadora de los free shops-, subió la base de u$s 15 millones hasta u$s 23,3 millones, aunque en diferentes ofertas; el segundo, compuesto por la empresa constructora local Ramón C. Alvarez y la operadora de aeropuertos Infraero de Brasil, llegó hasta los u$s 20,3 millones; el tercero, conformado por la norteamericana Adventis y Aeroplazas de México, que administra el aeropuerto del Distrito Federal, llegó hasta los u$s 33 millones pero se retiró cuando el corredor de Bolsa Luis Rospide, que representaba a Cereal Sur, ofreció u$s 34 millones, más la comisión a la BVM y al propio corredor.

Asediado por los periodistas, el presidente del grupo ganador, Ernesto Gutiérrez, desestimó que Carrasco vaya a convertirse en un apéndice de Ezeiza y lo proyectó como «el primer negocio grande en toda la región después de la crisis política y económica que la afectó».


El consorcio piensa lanzar Carrasco como punto de integración regional a partir de un crecimiento de las economías de Paraguay, la Argentina, Uruguay y Brasil.

El superávit de u$s 75 millones fue registrado por el intercambio de bienes con el extranjero durante el período que abarcó desde junio de 2002 hasta el mismo mes de este año, según un informe del Banco Central del Uruguay (BCU). Las exportaciones llegaron a u$s 1.912 millones contra un volumen de importaciones que se detuvo en 1.837 millones de dólares.

Mientras tanto, para el primer semestre de este año, el superávit de la balanza comercial llegó a u$s 504,2 millones, de acuerdo con datos de la Aduana uruguaya.

El crecimiento de las ventas al exterior se acentuó en esta última parte del año, cuando también se notó un incremento de las importaciones, pero no sólo de bienes de consumo sino también de materia prima y tecnología. Si se compara junio de este año con el mismo mes del año pasado, las exportaciones crecieron 25,4 por ciento mientras que en el período enero-junio fue superior en 5,3% al mismo lapso del año anterior.

En cambio, las importaciones cayeron en 2 por ciento y 11,4 por ciento respectivamente. Sin embargo, a partir de julio y agosto, esos índices han comenzado a mejorar lentamente. La carne fue el rubro que más exportó pero también fue notoria el alza en la venta de productos no tradicionales que se ubicaron en 70 por ciento. Europa, Asia y Medio Oriente fueron los mercados que le permitieron a Uruguay tener superávit mientras que esa tendencia se revirtió en el intercambio regional, fundamentalmente el Mercosur.

Entre enero y junio de este año, Uruguay le compró a la Argentina bienes por 184,4 millones de dólares, que representaron 8,5% menos que en el mismo período de 2002.

Los productos más requeridos en millones de dólares fueron los siguientes: gasoil (19,8), trigo (18,4), urea (6,2), pañales (2,7), aceite de soja (2,7), detergentes (2,3), herbicidas (2,2), harina y pellets de soja (2,2), aceites lubricantes con aditivos (2,0), asfaltitas (1,6), galletas (1,5), bolsas y sacos de PVC (1,5), productos laminados cincados (1,4), aceite de girasol refinado (1,3), preparaciones para elaboración de bebidas (1,3), medicamentos (1,2), preformas para botellas (1,2), polietileno sin carga (1,2), tapones, tapas y cápsulas (1,1) y jarabe de fructosa (1,1).

A su vez, las compras en Brasil durante los mismos meses llegaron a los u$s 139,5 millones, lo que representa un descenso de 32,1% en relación con el año pasado. Las importaciones uruguayas desde la Argentina significaron 34,4% del total de sus compras en el exterior mientras que las realizadas desde Brasil representan 23,7 por ciento.

Comparadas con años anteriores, las ventas argentinas crecieron 6,4% ya que históricamente se ubicaban en 25%, y las brasileñas descendieron 32,1%.

Por otro lado, las compras uruguayas a Paraguay llegaron a los u$s 1,9 millón, lo que significó 0,3% de sus compras al exterior. Las ventas paraguayas en relación con el año pasado cayeron 47,2 por ciento. La balanza comercial de Uruguay arroja los siguientes resultados: con la Argentina, u$s 114,4 millones en negativo; con Brasil, u$s 88,7 millones en positivo, y con Paraguay, u$s 19,4 millones en positivo.

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