21 de febrero 2003 - 00:00

Belén

Jerusalén - El muro de separación que Israel construirá en Belén implicará una anexión forzosa de 350 hectáreas de territorio palestino a la ciudad de Jerusalén que incluyen el lugar en el que nació Cristo, denunció ayer el alcalde de la ciudad bíblica, el palestino católico Hanna Nasser.

«Se trata de la entrada a la ciudad, donde nació Jesús», afirmó Nasser.
Israel justificó la confiscación de tierras, en su mayoría de cristianos, como una «prevención ante ataques terroristas». El muro se extenderá hasta la Tumba de Raquel, lugar sagrado para musulmanes, cristianos y, sobre todo, judíos, y donde supuestamente está enterrada la matriarca bíblica Raquel, esposa de Jacob y madre de José y Benjamín.

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