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Al principio de estas operaciones, "la gente era escéptica" y predecía todo tipo de "desastres", señaló el primer ministro en rueda de prensa poco después de su llegada a Pakistán.
Blair, que se reunió esta tarde con un grupo de mujeres afganas, estimó que la "coalición realizó más de lo que habíamos soñado".
"En el ámbito militar, la campaña fue un éxito inmenso, en el ámbito político, Afganistán tiene ahora perspectivas, y en el ámbito humanitario, podemos hacer llegar ayuda", agregó Blair.
Afganistán fue un "Estado fracasado" desde hace numerosos años, y es importante que continuemos "a volver a poner Afganistán en pie", dijo Blair, estimando "vital que nos acordemos de los compromisos que hemos adoptado" en Afganistán para que este país se convierta en un "interlocutor fiable" en la región.
Para Blair, que reafirmó su compromiso con la "derrota del terrorismo internacional", los éxitos de la coalición internacional se resumen en dos puntos principales, "la liberación de los talibanes" y "el aporte de la estabilidad".
Interrogado sobre el fracaso de la coalición en la búsqueda de Osama bin Laden o del mulá Omar, Tony Blair rechazó citar los dos nombres, reafirmando que la campaña militar había sido "muy sustancialmente coronada de éxito".
Blair rindió homenaje a las fuerzas británicas presentes en Afganistán y a los otros contigentes que deben componer la Fuerza internacional de asistencia a la seguridad (ISAF).
El primer ministro británico habló en el centro estadounidense de Islamabad, donde habla habitualmente el portavoz de la coalición.
Blair, que debe reunirse con el presidente Pervez Musharraf, llegó proveniente de Nueva Delhi, en momentos que la situación de ambos países conoce un aumento de tensión desde el atentado contra el parlamento indio el 13 de diciembre.
India responsabilizó de este atentado a militantes con base en Pakistán.
La visita de Blair a Nueva Delhi e Islamabad debería permitir reducir la tensión entre los dos países, después de la cumbre de Katmandú en la cual el presidente Musharraf y el primer ministro indio Atal Behari Vajpayee se estrecharon la mano sin por lo tanto reducir la tensión.
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