29 de septiembre 2003 - 00:00

Blair, "orgulloso" de invasión a Irak

Londres,Washington y París (AFP, EFE, ANSA) - A pesar de que el suicidio del científico David Kelly le significó un duro golpe a su imagen pública y que aumentan las evidencias de que Estados Unidos y Gran Bretaña no contaban con pruebas que demostraran fehacientemente que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, el primer ministro británico, Tony Blair, aseguró ayer que «haría exactamente lo mismo» en Irak y agregó: «No me disculparé y estoy orgulloso de lo que hicimos».

«Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva» aunque todavía no hayan sido encontradas y «el mundo está más seguro» ahora que fue derrocado del poder, aseguró Blair, quien no quiso hacer comentarios respecto de la encuesta publicada por el diario «The Observer», según la cual 81% de los británicos estimó que había « exagerado» la amenaza terrorista.

Mientras tanto, el gobierno de EE.UU. volvió a defender la información de inteligencia en la que fundamentó la invasión a Irak, luego de que el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes criticó las evidencias para aducir la existencia de armas de destrucción masiva en ese país.

El Comité de Inteligencia determinó que la Casa Blancase basó en información «circunstancial», « fragmentaria» y colmada de «muchas cosas inciertas», según informó ayer el diario «The Washington Post». El diario publicó una carta dirigida al jefe de la CIA, George Tenet, por los miembros del comité.

La consejera de Seguridad, Condoleeza Rice, negó que Bush haya tratado de engañar a la opinión pública. «La premisa para la guerra fue que Saddam Hussein era una amenaza, que había usado armas de destrucción masiva y que continuaba tratando de obtenerlas», dijo la consejera presidencial en la cadena de televisión NBC. «No me arrepiento de lo que hemos hecho», dijo por su parte el secretario de Estado, Colin Powell. «Lanzamos esta guerra porque había armas de destrucción masiva y porque ese régimen apoyaba al terrorismo», afirmó Powell.

Francia, uno de los más fuertes opositores a la política norteamericana hacia Irak, volvió a presionar por una rápida entrega del poder a los iraquíes. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin
, dijo: «Para nosotros, es una cuestión de meses. Habíamos pensado que en un plazo de seis a nueve meses debería terminar el traspaso de la soberanía», agregó Villepin.

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