Bolivia: dan más poder a Evo. ¿Disuelve Congreso?
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Evo Morales ayer, en la apertura formal de las labores de la Asamblea Constituyente. El
presidente buscará que el cuerpo declare el carácter socialista y comunitario del Estado.
La prensa local opina que la Constituyente no debería cambiar atribuciones ni funciones de los poderes del Estado ya constituidos, por lo cual, mientras delibere, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial trabajarán normalmente.
La oposición ha denunciado en los últimos meses que el MAS quiere cerrar el Congreso, lo cual sería un «fujimorazo», en alusión a la clausura del Parlamento y los órganos judiciales en Perú en 1992, cuando era presidente Alberto Fujimori. Morales negó tener esa intención, pero sus discursos de ayer y del sábado parecieron apuntar en esa dirección, dijeron analistas.
«Si fuera una simple reforma constitucional, no era importante elegir constituyentes; el Congreso podría hacer una reforma», señaló.
No opina igual la alianza conservadora Poder Democrático Social (Podemos), encabezada por el ex presidente Jorge «Tuto» Quiroga (2001-2002), que insiste en que la Asamblea se debe limitar a cambiar la carta magna. Podemos, con 60 escaños, es la principal fuerza opositora en la Asamblea.
También la centrista Unidad Nacional (UNO), con ocho constituyentes, descarta la posibilidad de una disolución del Parlamento elegido en diciembre pasado.
La Asamblea Constituyente, octava de la historia de Bolivia y que será presidida por la indígena quechua Silvia Lazarte, fue inaugurada públicamente en la Plaza de Armas de la ciudad de Sucre (750 kilómetros al sudeste de La Paz), en medio de llamados a crear un nuevo Estadoque elimine los grandes desequilibrios sociales y regionales.
Según el plan oficial, la Constituyente debería producir, especialmente, una nueva carta que consagre la nacionalización de los recursos minerales y energéticos del país. Asimismo, se cree que consagrará un Estado socialista y comunitario que instaurará el laicismo en la educación, tema que enfrenta al gobierno con la poderosa Iglesia Católica.
Adicionalmente, puede sentar las bases para una profunda reforma agraria, resistida por los ricos departamentos selváticos del este del país, que, además, reclaman el fin del centralismo y su autonomía, uno de los temas más polémicos que se tratarán.
«Acá comienza a cambiar la historia de Bolivia», proclamó Morales, quien urgió a escribir «una nueva historia donde haya igualdad y donde no haya discriminación».
La Plaza de Armas de Sucre, donde se fundó la República, el 6 de agosto de 1825, se encontraba atiborrada de una multitud de indígenas y campesinos pertenecientes a los 36 pueblos originarios de Bolivia.
A diferencia de actos oficiales de antaño, un coro universitario entonó el himno patrio en cuatro lenguas: castellano, quechua, aimara y guaraní, predominantes en Bolivia.




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