Bolsonaro sufrió el mayor cacerolazo de su mandato tras defender la gestión sanitaria

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El malestar contra el Gobierno creció luego que Brasil fuese elegido para organizar la Copa América en momentos en que se teme una tercera ola de covid-19.

Brasilia - El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, fue blanco de uno de los cacerolazos más extendidos desde que llegó al gobierno durante el mensaje por radio y TV en el que dijo que su país está a la vanguardia de la vacunación contra el coronavirus y destacó la disputa de la Copa América.

En San Pablo el público repudió a Bolsonaro con cacerolazos en los barrios Santa Cecilia y Perdizes, en el centro y oeste de la ciudad, y en Tatuapé, barrio de la populosa y humilde región este.

El diario Estado, de San Pablo, publicó ayer que “en la TV Bolsonaro habla de vacunar a todos los brasileños en 2021 y se convierte en blanco de los cacerolazos”.

Hubo protestas similares en varios puntos de Río de Janeiro, como en Copacabana, un barrio elegante de la región sur, próximo a las playas más famosas de Brasil.

Brasilia también fue escenario de cacerolazos, por ejemplo en el Asa Norte, donde hay un área residencial próxima a una conocida zona de bares y restaurantes.

En estas capitales, además de Belo Horizonte, Salvador y Porto Alegre, el público coreó consignas como “Fuera Bolsonaro” y “Genocida”, similares a las expresadas en los actos de protesta del sábado pasado.

Durante su discurso pronunciado en la noche del miércoles, Bolsonaro afirmó que su país está en la elite mundial dado que comenzará a producir vacunas con IFA (insumos farmacológicos) comprados por el gobierno al laboratorio Astrazeneca, y destacó que fueron distribuidos 100 millones de fármacos.

“Este año todos los brasileños que lo deseen, serán vacunados”, dijo Bolsonaro en su discurso. “El PBI proyectado para este año prevé un crecimiento económico superior al 4 por ciento. Solo en el primer trimestre de este año, la economía mostró su vigor, estando entre los países del mundo que más crecieron”, aplaudió también Bolsonaro, quien ha abogado también porque el país acoja la Copa América de este año después de que Argentina y Colombia renunciasen a su celebración debido a la gravedad de la pandemia.

Siete de los once miembros de la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) sobre la gestión de la pandemia por parte del Gobierno de Bolsonaro, han aseverado que el discurso del presidente se debe a la “presión de la sociedad” y el “trabajo” de la misma comisión.

Para los senadores de la CPI, la “inflexión” del presidente llega con retraso después de 423 días desde que este calificó el coronavirus como “una pequeña gripe”, un retraso que han calificado de “indefendible”.

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